Katy Perry está tan solo a unos días de dar a luz y eso nos haría pensar que es inmune a las polémicas que surgen en Internet, pero no es así. Al parecer, siempre hay lugar para el drama.
La intérprete de “Last Friday Night” suele estar envuelta en escándalos una vez cada tanto. En esta oportunidad, se debió a una cuestión que la toca a menudo: la inconsciencia a la hora de elegir determinadas prendas de vestir.

La semana pasada, se vio a Perry mientras hacía las compras y las rápidas cámaras de los fotógrafos la captaron con un peculiar vestido tribal, que al parecer le gusta mucho a la cantante porque no es la primera vez que lo usa.
Si bien la prenda es vendida por Pippa Holt, una diseñadora australiana, lo cierto es que es elaborada en su totalidad por artesanos mexicanos nativos de Oaxaca. El nombre correcto para denominar al vestido que llevó la artista estadounidense es huipil.

El revuelo surgió luego de conocer el excesivo precio de la prenda de la estrella del pop, que ronda los 800 dólares. Los usuarios de Twitter se preguntaron qué porcentaje de ese dinero iría a manos de los fabricantes, sabiendo de antemano que la respuesta los decepcionaría.
Además, como los huipiles son diseños propios de las comunidades originarias mexicanas, no faltaron aquellos que se lanzaron contra la celebridad para cancelarla no solo por no estar al tanto de este dato sino también por apropiación cultural.

No es la primera vez que la prometida de Orlando Bloom es acusada de hacer uso de elementos culturales con fines puramente estéticos.
En el pasado, la voz de “Part of Me” tuvo que disculparse por su comportamiento luego de vestirse como japonesa para una performance y también usar un peinado típico de las comunidades africanas.