Su nombre completo fue Alexandre Balthazar Laurent Grimod de La Reynière. Era un francés adinerado y sobre todo un gran degustador y bebedor. Fue el primer crítico gastronómico de la historia.
Editó y publicó el L’Almanach des gourmands, un libro donde reunió críticas a restaurantes de moda de París de aquel entonces. La gastronomía había cambiado y había dejado de ser sólo para la nobleza y la burguesía empezaba a tener acceso.
El primer crítico gastronómico creó además un jurado de cata que probaba y puntuaba los platos o productos que le daban los productores y cocineros de París para someterse a su crítica. Fue considerado el “mejor anfitrión de Francia”, ya que celebraba excéntricos banquetes.
Grimond fue el primer crítico reconocido. Tenía mal carácter. Siempre vestía de negro y blanco y usaba enormes pelucas. Integraba una familia muy rica.
En 1808, Grimod de La Reynière edita su “Manual de anfitriones”, para saber comportarse y un conjunto de normas que se debían respetar en los banquetes y comidas.

En nuestro país, el periodista Diego Huberman publicó un libro contando la historia del primer crítico gastronómico. Se llama “El Fiscal del Gusto” y fue editado por Olmo Ediciones.
En la película Ratatouille, Anton Ego representa a un crítico gastronómico despiadado aunque con sensibilidad.