Ante la consigna de quedarse en casa, el delivery (que el presidente Alberto Fernández ha considerado entre las “excepciones” al aislamiento) requiere cuidados extremos tanto del que recibe como el que lleva.
Por un lado, desde hace algunos días y ahora con más insistencia, han implementado pagos de forma electrónica a través de débito u otros canales de pago. Si se vive en un departamento, se recomienda no compartir el ascensor.
Se realizarán entregas pero sin contacto personal: el repartidor deja el pedido en la puerta o en el ingreso y se aleja hasta que el comprador lo retire.

Cuando se recibe algo de afuera, se aconseja no tocarse la cara. Además hay que lavarse las manos y repasarlo todo con un trapo humedecido con agua y lavandina.
Se deberá descatar el packaging y desinfectar todo. Además hay que descartar las bolsas del delivery y desinfectar la superficie de todos los paquetes como envases de plástico, cajas de cartón y latas. Desinfectar el lugar donde se apoyaron los paquetes.

Cuando se recibe el pedido se deberá lavar las manos una vez que se recibe, después de abrirlo y desinfectarlo y luego de limpiar la superficie. Respecto a los delivery de comida se requiere que se pida en lugares donde uno conoce la higiene y limpieza del lugar.

Los repartidores de Argentina están solicitando elementos preventivos como alcohol en gel, barbijos y guantes. “Nosotros estamos en constante contacto con la gente y nos ponemos en riesgo y a nuestros familiares”, remarcó un repartidor.