Es el azafrán o Crocus sativus. Tiene una hermosa flor de color lila, muy delicada. No tiene semillas y su reproducción comienza con la plantación de un bulbo que generará otros, cada temporada.
La Cooperativa Aromáticas del Valle, con sede en Fernández Oro, Río Negro aconseja aprovechar este tiempo de aislamiento que coincide con la época para plantar esta especie.
La plantación del bulbo de azafrán se hace en esta época del año en el hemisferio Sur y florece en el transcurso del otoño. El bulbo se entierra aproximadamente dos centímetros en tierra orgánica, con buen drenaje. El primer riego debe ser abundante.

La cosecha es a mano, entre abril y mayo. Es una planta que se adapta bien tanto al frío como al clima árido. Sugieren colocar los bulbos de azafrán a pleno sol y evitar el riego en exceso.
El rendimiento es difícil y complicado, porque se extraen sólo los estigmas de la flor. Se necesitan unas 150 flores para obtener un gramo de azafrán seco. Es por eso que su precio en el mercado ha llegado a valores exorbitantes, superando incluso al valor del oro.

Es utilizado para combatir trastornos nerviosos, limpiar la sangre, eliminar las obstrucciones del hígado. Además el azafrán constituye una fuente potencial de agentes anticancerígenos, calma la tos y la bronquitis.

El mayor consumidor de azafrán en Argentina es la industria licorera ya que es un ingrediente fundamental en la elaboración de Fernet.