Uno de los más conocidos es el Postre Pavlova, inspirado en Anna Pávlova, una de las máximas exponentes del ballet clásico durante los años 20.
En honor a ella se creó este postre de merengue y frutos rojos. La historia cuenta que la receta se originó en Nueva Zelanda durante un tour de la bailarina.
Otro de los postres con nombre de mujer es el Pêche Melba un postre de la cocina francesa inventado en Londres en honor a una cantante de ópera australiana. El plato combina durazno y frambuesa, sobre una base de helado de vainilla.

Fue ideado en 1893 por el cocinero francés Auguste Escoffier cuando servía en el hotel Savoy de Londres. Dedicó su invención a la cantante de ópera australiana Nellie Melba, musa del cocinero.
Otro postre creado por Auguste Escoffier es Peras Bella Helena, que lleva su nombre por la opereta La belle Hélène. Está hecho a base de peras flambeadas en jarabe y servido con helado de vainilla y salsa de chocolate.

Carlota es otro postre adaptación de una receta de Marie Antoine Carême quien ideó un postre hecho con vainillas y crema bávara (crema inglesa y crema batida), en honor a la mujer del zar Nicolás I de Rusia.

El Creps Suzette es un postre clásico. Crepes o panqueques flambeados con una salsa dulce de naranja. El príncipe de Gales, Eduardo VII, lo bautizó en honor de la hija de uno de sus acompañantes, durante una visita a Montecarlo. El secreto está en la salsa que debe tener jugo, licor, cáscara de naranja y azúcar.