Con lo que se tiene en casa, sobre todo en estos tiempos de cuarentena en la que muchos se aprovisionaron de vinos y variedad de quesos y fiambres, es posible incursionar en el mundo del maridaje.
Y ¿de qué se trata? El maridaje viene de la palabra “matrimonio” y es la mejor forma de combinar los sabores de la comida con cada estilo de vino.

En términos generales, puede decirse que los blancos se maridan con quesos, pescados y carnes blancas; mientras que los tintos van muy bien con carnes rojas, algunas pastas rellenas y salsas picantes.
Una de las sugerencias de los chefs y sommeliers es iniciar el maridaje con un blanco como el Sauvignon Blanc, que se da muy bien en algunas zonas de Mendoza y en el Alto Valle del Río Negro.

En este caso marida excelentemente con el queso Gruyere, Fontina y Gouda, como así también algún Queso azul.
Los vinos tintos, si son jóvenes (de la cosecha de este año y sin paso por madera) o algunas variedades más suaves como el Pinot Noir -variedad que reina en la Patagonia- pueden maridar muy bien con carne de cerdo grillada o incluso algún marisco como calamares o mejillones salteados.

En el caso de que el vino sea Reserva o Gran Reserva que son vinos más fuertes, puede servirse con algunas pastas secas o frescas con salsa más contundente.
La salsa carbonara puede ser una opción que lleva huevos, queso de tipo Parmesano, panceta y pimienta o una salsa bolognesa, con buena cuota de carne picada.