Aunque en el siglo XVIII, la humanidad empezó a usar cubiertos, el hecho de comer con las manos se mantuvo hasta la actualidad en países como la India, China y Sudeste Asiático.
Ahora, con la llegada de este pandemia que en muchos aspectos ha obligado a reinventarnos, la tendencia del finger fooding ha cobrado una nueva perspectiva.

Esta es una forma de comer en pequeñas porciones que puedan manipularse con los dedos de la mano.
Entre los fingers más conocidos están los canapés, los pinchos o las tapas españolas, uno de los fingers más populares.

No sólo se usa porque permite comer de una forma relajada y más casual sino que ahora, con la llegada del COVID 19, permite personalizar los pedidos, servir sólo lo que quiere el comensal y que no haya que repartir en las mesas.
Además es una de las prácticas más atractivas para las redes sociales en los que se difunden imágenes coloridas como es el Instagram.

Una de las opciones de finger fooding que más se suelen difundir en España es servir las lonchas de jamón ibérico de Bellota con quesos y frutos secos e higos para comer con la mano.
Y otros finger foods son pequeños trozos de tortilla de papas, focaccias, o incluso minihamburguesas que se puede comer de uno o a lo sumo, dos bocados.