Boca igualó ayer por 1 a 1 ante Caracas en el Estadio Olímpico por la primera fecha de la Copa Libertadores. Fue superior, mereció ganarlo y tuvo una jugada que pudo cambiar la historia.
El Xeneize completó un gran encuentro, se hizo fuerte desde la posesión de la pelota (65%), generó una terrible dinámica de defensa a ataque y contó muchas situaciones de gol.
El conjunto Azul y Oro poco sufrió el mínimo rodaje de varios de sus futbolistas y logró mantener una sintonía coherente. La terna arbitral tuvo un pésimo partido y condicionó el resultado.
La institución boquense llegó al primer tanto a los 25 minutos de juego. Sebastián Villa lanzó un centro desde el sector derecho y Ramón Ábila definió con un taco de aire, un verdadero golazo.
A cinco de finalice la primera etapa el club de la Ribera estuvo cerca de aumentar la diferencia. Wanchope convirtió de emboquillada pero el línea levantó la bandera, cobrando un off side invisible.
A los 10 del complemento Robert Hernández empató con un tremendo tanto de tiro libre. Boca se desorientó tras el 1 a 1 y recién profundizó sus intentos en la última parte del cotejo.
El Xeneize intentará buscar su primera victoria en el certamen continental el próximo martes desde las 21.30 cuando enfrente a Independiente de Medellín. El sábado tendrá una final ante Gimnasia con la posibilidad de salir campeón.