El pasado 15 de noviembre, Mike Tyson se animó a volver a ponerse los guantes de box y subirse al ring, a sus 58 años, tras casi dos décadas de su retiro del profesionalismo. En el AT&T Stadium de Texas cayó por decisión unánime tras ocho rounds contra Jake Paul, protagonizando una de las peleas mediáticas y polémicas del año. Más allá de la derrota, el histórico púgil se llevó millones de dólares a sus bolsillos.
Iron Mike estuvo durante varios meses preparándose para volver a subirse al ring, donde mostró cada uno de sus intensos entrenamientos, en el que muy pocas personas aguantarían el ritmo y la potencia de los golpes de arrojaba. Pero tan grande fue su presentación y preparación para ponerse los guantes y volver al cuadrilátero luego de 20 años, que Mike Tyson admitió que entró en un bache en su día a día y dio detalles sobre el calvario que está viviendo.

Mike Tyson, por la pelea, ganó aproximadamente 20 millones de dólares.
Durante las últimas horas, el histórico boxeador estadounidense rompió el silencio, a un mes del combate, y reveló la cruda realidad por la que atraviesa luego de su exigente preparación para afrontar una pelea ante el influencer de 31 años más joven. “Fue realmente genial. Estábamos encantados, estábamos muy emocionados, pero luego la pelea terminó y eso fue todo. Me siento un poco deprimido. Hay que volver a la vida cotidiana, volver a vivir. Estuve preparándome nueve meses para esto”, comentó en diálogo con Fox Sports Radio.
El recuerdo sobre la pelea
Más allá de haber revelado el estado de shock por el que atraviesa luego de la pelea con Jake Paul, en la que tuvo una preparación similar a la que hacía en sus mejores épocas, cuando consiguió quedarse con los títulos mundiales, Mike Tyson reconoció que no tiene mucho recuerdo sobre el combate contra el influencer. Incluso aseguró que terminó con varios músculos y sectores del cuerpo adoloridos.
Fuente: (ESPN)
“No recuerdo mucho la pelea, me quedé en blanco. No he visto la pelea. ¿Sabes lo que recuerdo? Recuerdo que volví del primer asalto y Jake estaba haciendo una especie de reverencia. Casi muero durante mi campamento de entrenamiento previo a la noche de la pelea. Mi pecho y mi estómago estaban realmente adoloridos. Esta es una de esas situaciones en las que pierdes, pero aun así ganas. Estoy agradecido por esa noche. No tengo ningún arrepentimiento por haber subido al ring una última vez”, completó.