Boca se prepara para afrontar un duelo ante Belgrano, en el que la previa toma más importancia que nunca, ya que una caída en Córdoba podría significar el fin de ciclo como director técnico de Diego Martínez. La derrota ante River agotó la paciencia de la gente, que ya no considera que el DT sea el más apto para afrontar este momento que vive el equipo.
Los Xeneizes ya se han expresado a favor de un retorno de Guillermo Barros Schelotto, aunque tampoco es que la opinión sea unánime. En las últimas horas, los hinchas de Boca volvieron a poner un nombre que de antemano parece imposible que se pueda concretar, pero sueñan, pese a que es uno de los entrenadores con el salario más alto del continente.

En Boca saben que Diego Martínez pende de un hilo
Este hombre ha visitado muchas veces La Bombonera, un estadio que le ha costado más que de costumbre, pero sí ha logrado imponerse en el Monumental y eliminar al River de Marcelo Gallardo. Se trata de nada más ni nada menos que Abel Ferreira, técnico del Palmeiras y dos veces ganador del certamen más importante de toda Sudamérica.

Ferreira es el favorito de los hinchas de Boca
Puertas para dentro saben bien en Boca que con la gente la relación de Diego Martínez ha quedado muy debilitada y poco podrá hacer para revertir esta situación, ya que clasificar a la Libertadores del año que viene es una obligación más que un objetivo. Incluso un tropiezo marcaría el fin de ciclo de manera anticipada.
¿Boca puede soñar con Abel Ferreira?
De momento, vale aclarar que esto es más un deseo de la parcialidad Xeneize que una realidad, no hubo contactos y difícilmente los haya incluso en un contexto en el cual Diego Martínez sea despedido. Hay varios factores, pero el más importante es el económico, ya que no tiene un sueldo bajo.
Si en Boca sueñan con que el portugués dirija, ya saben que en el conjunto brasileño cobra una suma de 6.7 millones de euros al año. Este dinero hoy por hoy es imposible de cubrir para el conjunto azul y oro, la única esperanza sería que el bicampeón de la Copa Libertadores tenga un deseo propio, pero hasta ahora no hay señales que indiquen que así sea.