En su etapa profesional, Ezequiel Lavezzi supo ser uno de los jugadores más reconocidos de la Selección Argentina y se consolidó como una gran pieza en sus diferentes equipos. Sin embargo, sus problemas con las adicciones, especialmente con el alcohol, lo llevaron a tomar malas decisiones en su vida y perjudicar a su círculo más íntimo y querido. El Pocho se retiró en 2020 y el año pasado estuvo internado en una clínica de rehabilitación.
Un año después de ingresar a una clínica de rehabilitación en Buenos Aires tras un incidente que culminó con Ezequiel Lavezzi herido en su abdomen con unas tijeras, el Pocho continúa en la lucha contra sus adicciones para evitar volver a los lugares más oscuros. Para poder ganarle a su enfermedad, junto con su familia, decidió instalarse en Punta del Este, donde aseguró que disfruta de cada momento. Cabe resaltar que Lavezzi fue padre hace casi siete meses.

Lavezzi junto con su pareja y sus hijos
“Elegimos este lugar por la tranquilidad y por la buena vida que podemos llevar acá para criar a nuestro hijo, mientras disfrutamos de los cambios que él va teniendo con el correr de los meses. Estoy encontrándome conmigo, con cosas que quiero hacer, y la verdad es que no extraño nada jugar al fútbol. Yo tomé una decisión y sigo respetándola. Fueron muchos años, casi toda mi vida fue jugar al fútbol, es lo que único que hice. Pero hoy disfruto de otras cosas", reveló Ezequiel Lavezzi en diálogo con La Nación.
La vida de Ezequiel Lavezzi tras la internación
En la misma línea, el exjugador del PSG aseguró que se encuentra enfocado en su familia, quienes son los que le brindan el apoyo para continuar. Además, reveló que la principal razón de comenzar el tratamiento contra las adicciones fue hacer las cosas bien para acompañar a sus hijos. Según sus declaraciones, la lucha contra esta enfermedad le devolvió el brillo que le faltaba.

El ex jugador se instaló en José Ignacio
“Estoy muy bien, totalmente enfocado en mi familia, en mis pilares que son Guada, Vitto y Tomi. Quiero hacer las cosas bien, por eso estoy en tratamiento y me siento bien haciéndolo. Lo que más me importa es poder acompañar a mis hijos, a cada uno en lo que le está tocando vivir. Gracias a mi familia y al tratamiento, creo que de a poco volví a tener ese brillo que tal vez en algún momento me faltó”, cerró.