La crisis en Boca suma un nuevo capítulo, esta vez fuera del campo de juego. En medio del mal momento deportivo y ante la inminente disolución del Consejo de Fútbol, el presidente del Xeneize enfrenta un problema con su hermano. La Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dictó una medida cautelar contra Chanchi Riquelme por un problema que tuvo con una exdirigente de la oposición durante el Mundial de Clubes.
Chanchi Riquelme, hermano de Juan Román, estuvo en el ojo de la crítica por varias polémicas que salieron a la luz en las redes sociales. Ahora, la Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dictó una medida cautelar por una denuncia por agresión presentada por Paula Seminara, exdirigente y asambleísta del Xeneize. La figura de la oposición denuncia amenazas y agresiones físicas ocurridas durante el partido entre Boca y Auckland City en Nashville.
Fuente: (Pasión por Boca)
Según el fallo judicial, Chanchi Riquelme no podrá acercarse ni tener contacto, presencial o virtual, con Seminara durante seis meses. Además, se investiga un posible hostigamiento agravado por desigualdad de género, lo que agrava el panorama legal del hermano del presidente de Boca. Desde su entorno niegan los hechos y aseguran que el episodio fue malinterpretado. Afirman que Chanchi solo pidió a Seminara que dejara de filmarlo en el estadio, y que el video difundido por la exdirigente en sus redes no muestra el contexto completo.
La rebeldía de los marginados que molestó en Boca
Este martes, Rojo, Saracchi y Lema fueron notificados de que debían entrenarse por separado y utilizar un vestuario alternativo. Esto generó un quiebre en la relación de los futbolistas con el cuerpo técnico y la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme. Sin embargo, en el entrenamiento del miércoles, ingresaron como si nada al vestuario con el resto de sus compañeros y decidieron cambiarse allí desobedeciendo la orden de Russo.

Los jugadores no obedecieron las órdenes de Russo
La reacción de los marginados dejó sorprendidos al resto del entorno de Boca. Para el cuerpo técnico, el gesto fue interpretado como una señal de rebeldía y escaló rápidamente a la dirigencia del Xeneize. De esta manera, el club analiza rescindir sus contratos para evitar más tensiones internas. De todas formas, el futuro de Rojo, Saracchi y Lema es incierto, aunque muy probablemente será fuera de la institución de la Ribera.