Dos años pasaron del día que el AC Monza hizo oficial la suspensión por doping positivo del Papu Gómez. A pesar de las constantes apelaciones para reducir la sanción, no tuvo una respuesta positiva y estuvo alejado de las canchas durante todo este tiempo, entrenándose por su cuenta hasta el pasado 19 de agosto. En esa fecha, se sumó a las prácticas del Calcio Padova, equipo italiano que acaba de ascender a la Serie B, y firmó contrato por las próximas dos temporadas.
El volante de 37 años pone en marcha la cuenta regresiva y se prepara para volver al campo de juego el próximo 20 de octubre, cuando se le levante la suspensión por doping que ocurrió durante un control que le hicieron en su etapa con el Sevilla, en la antesala al Mundial de Qatar 2022. Ante ello, Papu Gómez reconoció el error que cometió al consumir un jarabe para la tos, pero no baja los brazos y buscará volver a las canchas para tener una nueva oportunidad.

El próximo 20 de octubre, el Papu Gómez volverá a las canchas
Durante las últimas horas, el campeón del mundo rompió el silencio y entregó detalles sobre todo lo que le tocó vivir durante estos últimos dos meses, un período en el que estuvo a punto de replantearse su futuro deportivo. "No quiero hacerme la víctima. El boludo fui yo, que tomé un jarabe para la tos de mi hijo que no podía tomar. Me la comí y acá estoy. Los primeros meses fueron durísimos, tenía bronca con todo, me aislé. Trabajé con psicólogos y conmigo mismo. De a poco pude levantarme”, inició en diálogo con el periodista Julián Polo en el segundo episodio de la sección “De Visitante”.
Fuente: (Julián Polo)
En la misma línea, dejó en claro que la sanción lo alejó del fútbol, pero también le dio las fuerzas necesarias para seguir luchando por su sueño de volver a jugar dentro de un campo. "No quiero que me retiren así. Me quiero retirar cuando yo quiera. También por mis hijos, para que vean que su papá siguió peleándola y volvió a hacer lo que más le gusta: jugar”, completó.
La relación cercana con Scaloni
El Papu Gómez y Lionel Scaloni mantienen una gran amistad fuera del campo de juego, que nació por fuera de la relación jugador-entrenador. Ambos fueron compañeros de vestuario en el Atalanta y compartieron ese tiempo junto a varios futbolistas argentinos. Frente a ello, el mediocampista recordó lo que fue tener al oriundo de Pujato a su lado.
“Cuando llegué al Atalanta estaban el Tanque Denis, Maxi Moralez y Scaloni, que estaba medio pintado. Leo venía de la Lazio, lo habían separado, lo querían limpiar, pero se entrenaba con nosotros. Fue la persona que me ayudó desde el primer día con todo: a comprar auto, a buscar casa. Era insoportable, en el buen sentido. Estaba activo todo el tiempo, con mucha energía. Tirando chistes, entrenando, siempre a mil. Era muy querido en el vestuario”, reveló.