Pampa Energía, la empresa que conduce Marcelo Mindlin, atraviesa una etapa de expansión marcada por el avance de Rincón de Aranda, el bloque de Vaca Muerta que se transformó en la pieza central de su estrategia petrolera y que apunta a ganar volumen de cara a 2027. La compañía sostiene que el yacimiento tiene el potencial para convertirse en uno de los motores de crecimiento más sólidos dentro del desarrollo no convencional argentino.
El panorama que mostró la empresa en la presentación de sus resultados del tercer trimestre reafirma esa apuesta por Vaca Muerta. Durante la comunicación con inversores, se detallaron los hitos del bloque y el ritmo de inversión que se viene registrando en los últimos meses, un reflejo de la decisión corporativa de acelerar etapas y consolidar la presencia en el shale neuquino.
Pampa Energía, la empresa que conduce Marcelo Mindlin, atraviesa una etapa de expansión. Fuente: (X)
Entre agosto y octubre, Pampa Energía incrementó su Capex un notable 183% interanual, alcanzando los 332 millones de dólares. Más de la mitad de ese monto se destinó directamente a Rincón de Aranda, una señal de que los esfuerzos están puestos en impulsar la producción y avanzar en las obras clave del proyecto. Hoy el bloque opera con siete pads activos, lo que permitió fortalecer el crecimiento del crudo no convencional y mejorar indicadores como el Ebitda, que llegó a los 322 millones de dólares.
La performance del bloque también se siente en la producción total de la compañía, que promedió cerca de 100.000 barriles equivalentes por día. En ese mix, el petróleo ya representa el 17%, dominado por el aporte de Rincón de Aranda y complementado por Sierra Chata. Solo en crudo, la compañía alcanzó los 14.400 barriles diarios con 20 pozos activos y, recientemente, sumó un séptimo pad que elevó la producción hasta los 16.000 barriles.
Entre agosto y octubre, Pampa Energía incrementó su Capex un notable 183% interanual. Fuente: (X)
“Representa casi el triple de los niveles del segundo trimestre, gracias a la conexión de tres nuevos pads durante los últimos tres meses. Tras finalizar, se conectó un séptimo pad, elevando la producción a 16.000 barriles de petróleo diarios”, detalló Lida Wang, directora de Relaciones con Inversores y Sostenibilidad.
Con este ritmo, el cierre de 2025 se perfila en torno a los 20.000 barriles diarios, una meta que la empresa había anticipado a comienzos de año. En paralelo, ya hay tres pozos perforados que esperan completación y dos equipos de perforación trabajando en el bloque, con la mira puesta en cuatro nuevos pads que se incorporarán en el corto plazo.

Con este ritmo, el cierre de 2025 se perfila en torno a los 20.000 barriles diarios
Asimismo, para mediados del año que viene, Pampa Energía proyecta llegar a los 28.000 barriles diarios gracias a una instalación temporal de tratamiento que permitirá aprovechar capacidad disponible en ductos. Esa solución funcionará como puente hasta que finalice la planta central de procesamiento (CPF), programada para 2027.
En ese año, la compañía prevé alcanzar los 45.000 barriles diarios, un objetivo que dependerá en buena medida del oleoducto Vaca Muerta Sur y de la entrada en operación de la nueva CPF. La expectativa es que esta infraestructura reduzca aún más los costos de extracción, que ya descendieron a 6,4 dólares por barril, con la meta de acercarse a los cinco dólares que manejan las principales operadoras de la cuenca.