Vaca Muerta será fuente de abastecimiento para Brasil. La Agência Nacional do Petróleo, Gás Natural e Biocombustíveis autorizó a Petrobras a importar gas natural directamente desde Argentina. La habilitación quedó formalizada a través de la Autorización SIM-ANP Nº 737, publicada hacia fines de 2025, y tendrá vigencia hasta 2027.
El permiso brinda la posibilidad a la petrolera estatal brasileña adquirir hasta 180 millones de metros cúbicos anuales bajo modalidad interrumpible, es decir, sujeta a disponibilidad de oferta y condiciones operativas. El gas provendrá de la producción no convencional de Vaca Muerta.

Vaca Muerta será fuente de abastecimiento para Brasil. Fuente: (X)
El ingreso al sistema brasileño se realizará por el punto de Corumbá, en el estado de Mato Grosso do Sul, utilizando la infraestructura del Gasoducto Bolivia-Brasil, conocido como Gasbol, luego de atravesar redes de transporte regional en territorio argentino y boliviano.
La decisión brasileña responde a un cambio estructural en el mapa energético. Los envíos de gas desde Bolivia hacia Brasil vienen mostrando una caída sostenida en la última década. De acuerdo con datos oficiales del país vecino, los volúmenes se redujeron de unos 30 millones de metros cúbicos diarios en 2015 a menos de 15 millones en 2025, con previsiones de nuevos descensos en los próximos años. Ese declive obligó a buscar fuentes alternativas que aseguren abastecimiento y precios competitivos.

Los envíos de gas desde Bolivia hacia Brasil vienen mostrando una caída sostenida en la última década. Fuente: (X)
En ese escenario, el gas transportado por gasoducto desde Vaca Muerta presenta valores estimados de entre 4 y 6 dólares por millón de BTU, por debajo de los precios habituales del Gas Natural Licuado en el mercado spot internacional, que pueden oscilar entre 8 y 10 dólares.

Para Petrobras, la autorización implica ganar flexibilidad en su estrategia de compras. Fuente: (X)
Para Petrobras, la autorización implica ganar flexibilidad en su estrategia de compras y reducir la dependencia histórica del suministro boliviano. Mientras que para Argentina representa una señal concreta de integración energética regional y una nueva ventana para colocar excedentes de producción.