El desarrollo de la formación no convencional Vaca Muerta dejó de estar impulsado principalmente por los grandes yacimientos de gas seco. La saturación de la infraestructura de transporte de gas y la demora en los proyectos de exportación de GNL comenzaron a modificar las prioridades de inversión de las empresas.
En ese contexto, Vaca Muerta muestra el fuerte crecimiento del gas asociado al petróleo. Este tipo de gas surge como subproducto de la explotación de crudo en las llamadas ventanas petroleras del shale. De esta manera, el auge del petróleo está generando volúmenes inéditos de gas que hoy explican gran parte del crecimiento productivo de la cuenca.
Vaca Muerta muestra el fuerte crecimiento del gas asociado al petróleo. Fuente: (X)
Los datos más recientes de la consultora Economía & Energía remarcan que, durante 2025, la producción total de shale gas alcanzó los 75,2 millones de metros cúbicos diarios, lo que representó un incremento interanual del 8,8%. Sin embargo, detrás de ese crecimiento aparece una marcada diferencia entre los tipos de gas producidos.
El gas asociado registró un salto del 41,7% y llegó a los 23,2 millones de metros cúbicos diarios. En contraste, el gas seco retrocedió un 1,5% y cerró el año con 52 millones de metros cúbicos diarios. Como resultado, el gas asociado pasó a representar más del 30% de toda la producción de shale gas proveniente de Vaca Muerta.
Durante 2025, la producción total de shale gas alcanzó los 75,2 millones de metros cúbicos diarios,. Fuente: (X)
El segmento de gas seco muestra señales claras de desaceleración. Durante años fue el principal destino de las inversiones en la cuenca neuquina, pero actualmente su producción depende de un número reducido de áreas. Cinco bloques concentran más del 80% de ese volumen.
Entre ellos se destaca Fortín de Piedra, operado por Tecpetrol, que continúa siendo uno de los proyectos gasíferos más relevantes del país. Durante 2025 alcanzó un promedio de 15,9 millones de metros cúbicos diarios. Otra área que mostró un desempeño positivo fue Sierra Chata, desarrollada por Pampa Energía, que logró aumentar su producción hasta los 5 millones de metros cúbicos diarios. En cambio, otros bloques tradicionales registraron retrocesos productivos. Aguada Pichana Este y Aguada Pichana Oeste, operadas por TotalEnergies y sus socios, junto con Rincón del Mangrullo, redujeron sus volúmenes de gas durante el año.
Fortín de Piedra continúa siendo uno de los proyectos gasíferos más relevantes del país. Fuente: (X)
La explicación principal está en las decisiones de inversión. Las compañías comenzaron a trasladar equipos de perforación hacia áreas petroleras de Vaca Muerta. Los registros técnicos muestran que en todo 2025 se perforaron apenas 39 pozos de gas seco, una caída cercana al 30% respecto de los 56 pozos registrados el año anterior.
Mientras tanto, las áreas petroleras de Vaca Muerta concentran cada vez más actividad. En ese escenario aparece como protagonista el bloque La Calera, operado por Pluspetrol, que se transformó en el mayor productor de gas asociado de la cuenca con 9,9 millones de metros cúbicos diarios. Detrás de ese desarrollo se ubican varios proyectos clave del portafolio de YPF, como Loma Campana, Bandurria Sur y La Amarga Chica, además del bloque Bajada del Palo, operado por Vista Energy.