El Rey Felipe no siempre fue este hombre capaz de gobernar con una personalidad dura para la política y amable para su familia: el Rey fue un niño que si bien estaba destinado a heredar el trono de su padre, el entonces Rey Juan Carlos, ha sufrido situaciones que ninguna custodia pudo haberlo evitado.
"El Rey Felipe no tuvo una infancia precisamente tranquila y feliz", apuntó Jaime Peñafiel, el especialista en la realeza española, en la revista Pronto.
Peñafiel quiso humanizar al Rey Felipe revelando uno de los secretos mejor guardados: el hijo del Rey Juan Carlos y la Reina Sofía tuvo muy malas experiencias en el colegio así como en la academia militar.

La revelación más triste sobre el Rey Felipe es algo que nunca se animó a contárselo a nadie: sufrió bullying por parte de sus compañeros del colegio Los Rosales, que es el mismo colegio en el que ahora estudian sus hijas la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, quienes también han tenido problema con los padres de sus alumnos.
Tal y como relata Peñafiel, no fueron pocos los episodios en los que los compañeros de clase acosaron y fueron muy crueles con el futuro Rey Felipe, quien se mostró indefenso y en desventaja durante uno de los ataques más traumáticos que han sucedido durante su adolescencia.

El pasaje más escandaloso de la revelación de Peñafiel sobre el bullying al Rey Felipe fue una ocasión en la que lo encerraron dentro de un armario donde guardaban la ropa provocando que, con la prohibición a Felipe de hacer ningún tipo de ruido, los responsables del centro lo buscaran hasta encontrarlo.

Al igual que le ha ocurrido a sus hijas, el Rey Felipe también tuvo una mala experiencia el día que no fue a la fiesta de cumpleaños de un amigo: llegó llorando a La Zarzuela a brazos de su madre la entonces Reina Sofía que, relata Peñafiel, movió los hilos para que su querido Felipe acabara asistiendo a la fiesta.

Ya más mayor, cuando estaba en la escuela militar, el Rey Felipe también sufrió episodios humillantes. La anécdota más triste es cuando los compañeros lo obligaron a arrastrarse como una serpiente por el suelo o ir corriendo por la habitación mientras ellos le tiraban diferentes objetos. Nunca se animó a hablar públicamente sobre este problema que ataca a cualquier ser humano, más allá de cualquier clase social.