Pensar que alguien dudó del carácter y la personalidad de Meghan Markle cuando se convirtió en la pareja del Príncipe Harry: la veían postergada, eclipsada por las luces de la realeza. Es cierto que toda su estadía en Londres la pagó con su salud y los constantes ataques de pánicos y cuadros de angustia. Pero ahora Meghan ha pegado el portazo y nada parece detenerla.
La muestra más cabal de los días que vive Meghan Markle es que le ha declarado oficialmente la guerra nada más y nada menos que a la mismísima Reina Isabel. Es una decisión que nunca hubiera esperado Su Majestad ni tampoco su marido, el Príncipe Harry. Y a sus amigos más íntimos ya se los ha anunciado. ¿Qué hará?
Tras el Megxit (la salida de Meghan Markle de la Corona Británica) la salida de Meghan Markle y Harry parecía transcurrir con normalidad: en su primer movimiento de piezas en esta guerra, la Reina Isabel les mostró su apoyo a Harry y Meghan en su decisión de retirarse de la corona británica pese a la pena que le daba.

Pero los "buenos deseos" quedaron ahí y desde hace unos días la Reina Isabel comenzó su venganza: además de pedirles que hasta el 31 de marzo fueran miembros de la corona y que acudieran a algunos actos en Londres como el del próximo 9 de marzo en la Commonwealth, también les ha impuesto a Harry y especialmente a Meghan Markle una prohibición con muchas barreras.
La Reina Isabel les ha prohibido a los duques de Sussex utilizara la palabra ‘royal’ en su beneficio. Algo que impedirá que Meghan Markle y Harry lleven a cabo algunos de los proyectos profesionales que tenían en marcha y la recaudación de millones de dólares que supone la franquicia Sussex Royal.

En otro momento, Meghan Markle hubiera aceptado sin chistar la orden de la Reina Isabel, pero ahora no: lejos de quedarse de brazos cruzados, respondió a esta prohibición y ha comenzado su desafío contra la Reina Isabel. Así lo reveló esta tarde el Daily Mail: la actriz ha hablado de este tema con sus amigos y se ha mostrado de lo más contundente.

"No hay nada que legalmente impida que utilicemos esa palabra", han sido las palabras con las que Meghan Markle dejó en claro que la decisión de la Reina Isabel no tiene ninguna validez a nivel legal. La mujer del Príncipe Harry les aseguró que el motivo por el que quieren utilizar el término ‘royal’ pese a no ser miembros de la realeza es porque pueden sacar beneficios para sus fundaciones y otras causas, no para beneficios personales.

Markle también les ha confesado a sus amigos que "ella ya no tiene tiempo para los dramas y que no va a hacer de esto un problema". Y les aclaró: pese a no pertenecer a la institución, tanto Harry como su hijo Archie tienen sangre real lo cual les da el derecho a utilizar la palabra prohibida. Ha comenzado la guerra, señoras y señores: ahora solo basta esperar el contraataque de la Reina Isabel.