La reciente mudanza del emérito Rey Juan Carlos del Palacio de Zarzuela a la casa de su amigo Pedro García en Galicia dejó a la Reina Sofía sola y devastada. Si bien hace tiempo que sobrevuelan los rumores de una profunda crisis, en sus comienzos solía ser un matrimonio bastante fogoso…
Así lo desvela el más conocedor de los secretos de la Familia Real española, Jaime Peñafiel cuando en una columna de la revista Pronto contó una apasionada y violenta noche que pasaron la Reina Sofía y el Rey Juan Carlos.
Es así que el periodista, acostumbrado a avergonzar a la realeza, volvió a incendiar Zarzuela. Ésta vez recuperó una anécdota cuando el dictador Francisco Franco invitó a la Reina Sofía y al Rey Juan Carlos a pasar unos días con él y su mujer Carmen Polo.

Aunque según Peñafiel, la Reina Sofía y el Rey Juan Carlos no tenían especial simpatía por ellos "aceptaban la invitación, no porque no tuvieran adónde ir sino porque no se podía rechazar la cita".
Allí, jugaron al golf los grandes y los niños disfrutaban de enterrarse en la arena en la playa de Bastiagueiro, en Oleiros. Hasta ahí nada de otro planeta sino fuera porque Peñafiel asegura que la primera vez que los reyes eméritos fueron al interior de la casa, pasó una de "las más divertidas, sonrojantes y violentas anécdotas que hayan podido vivir".

Fue en la primera noche que pasaban el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía cuando en una de las habitaciones del palacete, la pareja rompió la cama de matrimonio de la habitación; no sólo el colchón y el sommier terminaron en el piso, también el respaldar de madera de la cama.

Con cierta astucia e ironía Peñafiel se pregunta: "¿porque la cama era vieja? ¿Por la pasión del matrimonio a la hora de amarse?". Sea como fuere, lo que ocurrió es que "muerta de vergüenza, la Reina Sofía le pidió a su marido que le prometiera no contarlo".
Demasiado tarde: lo primero que hizo el Rey Juan Carlos al encontrarse a toda la familia Franco a la hora del desayuno del día siguiente fue explicarlo: "fácil es imaginar las risas de todos menos del general, que se limitó a decir, aunque sonriendo: 'Mandaré cambiar la cama'". Una escena del pasado nunca tan lejana del presente. ¡Tragame, Tierra!