Es la noticia que tanto esperaba y ni siquiera ha tenido que compartirla públicamente junto al Príncipe William: Kate Middleton no tuvo ningún tipo de problemas en encabezar de manera solitaria en una gala, la primera lejos de Harry y Meghan Markle, a quienes ni siquiera les ha dirigido la palabra. La duquesa de Cambridge ha confirmado la partida de la pareja a Canadá luego de su último acto oficial y la felicidad la desborda.
Basta con ver las fotografías de lo que fue la misa de la Commonwealth y su rostro serio, amargado, incómoda con la situación de tener que ver a Harry y Meghan Markle, al punto de que Kate Middleton exigió que se sentaran detrás de ella y el Príncipe William y no en la misma fila como el año pasado cuando las sonrisas abundaban.
Esa clase de sonrisa es la que Kate Middleton ha vuelto a exhibir este mismísimo lunes a la noche, apenas unas horas después del evento con sus cuñados a quienes ha respondido el frío saludo de Meghan Markle solamente asintiendo con la cabeza y sin pronunciar más de dos palabras.

La sonrisa que ha recuperado Kate Middleton fue única estrella protagonista durante la gala de la organización Place2be, ocupada en la salud mental de los más pequeños y que ha sido celebrada nada más y nada menos que en la residencia oficial de la Reina Isabel con motivos del 25º aniversario.
No es menor que la alegría de Kate Middleton se diera bajo el techo de la Reina Isabel: la duquesa de Cambridge sabe que se ha despejado el camino hacia su lugar como futura reina consorte una vez que el Príncipe William ocupe el trono. Kate ha brillado como nunca esta noche como lo indican las fotografías.

En clara sintonía con los niños que fueron al evento que ha encabezado, Kate Middleton combinó los colores de su vestido con el de que usan los niños: una pieza magnífica con el cuerpo de pedrería y encaje. Luego de sorprender durante su gira de tres días por Irlanda con sus piezas en verde irlandés, ahora ha rescatado el vestido estrenado hace cuatro años en la India.

Además del vestido que ha elegido usar sin nada capaz de eclipsarlo como un chal, sí se ha dado con el gusto de llevar sus joyas: su inseparable anillo de pedida y aros formando flores: una vez más, Kate Middleton ha combinado el lujo con acierto y ha lucido su sonrisa más grande de los últimos tiempos: ya con Harry y Meghan Markle alejados de la corona británica probablemente para siempre.