Los escándalos de la Reina Letizia no descansan ni se esconden tras las puertas cerradas de la cuarentena: cuando todo hacía pensar que las noticias de los portales y periódicos iban a dedicarse exclusivamente a cómo sobrelleva la tormenta que ha provocado la pandemia a través del coronavirus, pero no ha sido así.
Los secretos de la Reina Letizia no descansan y de a poco se le quita el velo a los más escandalosos: antes de convertirse en la reina consorte no abundaron detalles sobre su vida privada y mucho menos su pasado oculto en México acompañada de compañías liberales en todos los sentidos que el lector pueda imaginar.
Ahora que ante la pandemia la Reina Letizia ha cambiado radicalmente su imagen y transmite una imagen de rectitud, seriedad y disciplina desde la soledad de su despacho, impensado es imaginar sus años finalmente revelados por el capítulo más impactante de Leonardo Faccio en su libro, La reina impaciente.

La vida de la Reina Letizia en México estuvo colmada de una vida agitada de fiestas y desenfreno: "Vino a divertirse, no a hacer nada serio", revela en el libro una compañera de trabajo de la monarca. "En mi casa hacíamos fiestas, nos emborrachábamos, lo pasábamos bien", dice en uno de los pasajes que han puesto los pelos de punta en Zarzuela.
La Reina Letizia trazó un vínculo con un grupo de amigos unidos por la mentalidad abierta, con quienes según el relato que escandaliza al Palacio hacían hasta lo impensado de manera conjunta entre comidas y bebidas: "todo lo hacían en comunidad, un grupo muy liberal, muy tolerante".

La cara de la Reina Letizia relatada por Faccio es impensada por estos días: no es menor que la esposa del Rey Felipe se haya ocupado de negar cualquier validez de lo publicado por el autor argentino, quien se vio obligado a romper el silencio ante las acusaciones difamatorias de Zarzuela.

El autor respondió en una entrevista a la revista Vanity Fair si había sido intimado por la Reina Letizia a escribir bien sobre ella: "Podría leerse como una amenaza, pero yo no lo recibí así, sino como un gesto de absoluta sinceridad. Cualquier persona prefiere recibir elogios y no críticas. Es natural", se sinceró. ¡Escándalo!