Meghan Markle ha tomado una decisión de vida que amerita valentía y cabeza fría: quiere ser feliz junto a Harry y Archie, pero su propio padre no la deja, ni los cuatro tabloides británicos que sólo se han ocupado de llenar de nubarrones esos pensamientos. Esta situación demandó que la actriz recurriera a su última esperanza: Schillings.
Se trata de una de las decisiones más difíciles e inesperadas que ha tomado Meghan Markle junto a Harry: ir a juicio contra todos. Pese a no contar con el visto bueno de la Reina Isabel, el litigio avanza. Es más: hoy llegó el llamado oficial de la Corte con la confirmación de la primera cita con la Justicia.

El drama que vive Estados Unidos por la pandemia de coronavirus derivada en confinamiento y distanciamiento social generó que luego de la comunicación, los primeros pasos se dieran a través de una conferencia virtual donde Meghan Markle enfrenta a la Associated Newspapers y en la cual Thomas Markle declarará contra su hija.
La demanda comienza a raíz de la publicación de una carta privada que publicó el padre de Meghan Markle: la actriz le había mandado la misiva rogándole que no revelara detalles personales y privados de su vida a punto de convertirse en duquesa de Sussex tras dar el sí con Harry.

Esa carta fue en agosto de 2018 y fue publicada por los tabloides británicos señalados, quienes deberán enfrentarse a Schillings, uno de los bufetes de abogados más competentes del país elegidos por Meghan Markle en una batalla legal donde la actriz está dispuesta a todo con tal de recuperar lo más importante de su vida: la paz.

La última esperanza de Meghan Markle de volver a ser feliz en la inmediatez de los tiempos judiciales tiene nombre y apellido: se llama David Sherborne, el abogado que la representa a Meghan y está especializado en diversas áreas, especialmente en la privacidad que demanda la madre de Archie.

El conflicto legal entre Meghan Markle, su padre y los diarios ha salido a la luz apenas la actriz se ha instalado en la mansión de Malibú, donde se encuentra cumpliendo la cuarentena junto a su esposo y su hijo, solo saliendo de su casa para tareas benéficas en West Hollywood y aún sin poder ver a su madre, Doria Ragland, todo lo opuesto a su padre.