Luego de un largo día confinada en Zarzuela, entrada la madrugada, tras la última videollamada con representantes sanitarios que enfrentan la batalla contra el coronavirus, llega el momento de conciliar el sueño para la Reina Letizia en su recámara junto al Rey Felipe.
Cómo duerme la Reina Letizia y otros detalles en torno a la figura de la monarca han sido revelados por un picante artículo de Gol en Gossips que comienza por algunas particularidades de la consorte y secretos conocidos de primera mano por las infantas Cristina y Elena, hermanas de Felipe y enemigas de Ortíz.
El entorno de Zarzuela ha filtrado que la Reina Letizia sufre de frío corporal tanto en invierno como en verano y más allá de la temperatura ambiente del dormitorio que comparte con Felipe desde hace 14 años siempre duerme con gruesos pijamas de felpa, un gusto impensado si se lo compara con el look que utiliza públicamente.

Además de su hábito para dormir, el artículo no deja dudas que Reina Letizia es una mujer obsesiva y atenta a cada uno de los detalles en sus apariciones públicas, como las de sus hijas Leonor y Sofía: la ex periodista se fija desde los atuendos que luce hasta el peinado, sin dejar de lado los complementos y un estricto cuidado por el aspecto físico.
Llamada junto a la Reina Máxima como una de las realezas con más influencia por sus vestuarios, la Reina Letizia luce siempre divina en sus apariciones en público y ahora que está confinada en su despacho del Palacio de Zarzuela no se ha retirado del look ejecutivo que le aporta la chaqueta.

Además del pantalón pinzado largo y los sacos que acompañan sus sesiones en Zarzuela durante la pandemia generada por el tan temido coronavirus, la Reina Letizia ha demostrado en los últimos días que lleva sin problemas un detalle engorroso de ocultar en cuarentena: las canas naturales.

El aspecto físico de la Reina Letizia es algo que la ha acompañado durante sus 47 años y un cuidado milimétrico de su espléndida figura, también ha sido posible por las operaciones de cirugías estéticas que así lo confirman: se ha cambiado radicalmente la nariz, se ha retocado los pómulos y el mentón, y las bolsas de los ojos también han pasado por el bisturí. A nadie le gusta despertarse con los ojos hinchados luego de dormir profundamente en pijamas de felpa.