La Reina Isabel ha cumplido 94 años en pleno confinamiento en el Castillo de Windsor junto a su marido Felipe de Edimburgo: hace casi dos meses que se encuentra cumpliendo el más estricto de los aislamientos y tomando decisiones por videollamada en una situación dramática por el coronavirus.
Durante ese confinamiento obligatorio, luego de haberse rebelado contra las medidas sanitarias impuestas por el premier británico Boris Johnson y asistir de todas maneras a su santa misa dominical, la Reina Isabel ha seguido paso a paso las cifras y ha cedido simbólicamente el poder a su nieto el Príncipe William.
Hubiera correspondido, por línea sucesoria, que el mando lo cediera a su hijo el Príncipe Carlos, quien a los pocos días de decretada la pandemia contrajo el virus y debió trasladarse de su mansión en Clarence House a su residencia escocesa del Balmoral.
Ese fue el primer golpe que recibió el Príncipe Carlos, pero el mismo fue ocasionado por la enfermedad de la cual se ha recuperado una semana después en uno de los diagnósticos más sorprendentes de los ocurridos en el Reino Unido, mientras el premier Johnson se contagiaba y dejaba un hueco difícil de llenar en el Gobierno.
Mientras todo eso pasaba, un rumor crecía: la Reina Isabel se estaría preparando para la abdicación en el trono y, por motivos de salud y la edad del Príncipe Carlos con 71 años, el Príncipe William (38) asumiría el poder convirtiendo a su esposa la duquesa Kate Middleton en reina consorte.
Pero nada de eso pasará: ni el Príncipe Carlos ni el Príncipe William asumirán el poder porque, tal como consigna en su edición SoyMujer, la Reina Isabel está decidida a continuar en el trono mientras su magnífica salud se lo permita y por una razón secreta que este fin de semana sale a la luz.
La razón de la permanencia de la Reina Isabel, pese a lo contemplado anteriormente, se debe a su nieta Charlotte, la niña de 5 años recién cumplidos, quien sigue en la línea sucesoria del trono. Su Majestad quiere formar con su experiencia de reinado durante 68 años el mayor tiempo que le sea posible. Si el tiempo lo permite, no es desacertado pensar que cumpla los 100 años en el trono, una decisión que, más allá de que sea su madre, derrumba el sueño eternamente postergado del Príncipe Carlos.