Paloma Herrera renunció a la conducción del Ballet Estable del Teatro Colón, esto generó cierta repercusión y salieron a la luz misteriosos asuntos en relación al manejo del equipo de bailarines y maestros.
Por primera vez, desde su salida del teatro a fines de enero, la reconocida bailarina Paloma Herrera expresó: "Renuncié porque no estaban las condiciones dadas para que yo pueda seguir y yo tenía que dar la cara. Y siempre quise que el espectáculo, cuando se levante el telón, fuera de excelencia”.

La carta de Paloma Herrera a la Directora General, María Victoria Alcaraz.
A través de su cuenta de Instagram, Paloma Herrera explicó los motivos de su renuncia: "Me voy del cargo después de 5 años, agradecida al público que valoró desde el primer día mi gestión", escribió la artista.
Según comentó en "Solo una vuelta más" en TN, a fines de diciembre la bailarina tuvo una charla con el director ejecutivo del teatro, Martín Boschet. “'Tengo unas condiciones, tengo una lista de maestros y bailarines para que pongas' me dijo. Y eso es algo que se supone que elige la directora artística”, explicó la bailarina.

"Me llena el alma saber que no estoy sola en este seguir creyendo en la ética, valores y amor por el arte", expresó Paloma Herrera en su cuenta de Instagram
Además, aseguró que la razón fundamental que provocó su salida fue la cuestión de las jubilaciones, ya que no alcanzaban los bailarines: "Vos sabés que hay una compañía de 100 y bailan 50. 'Necesito que se vea el tema de las jubilaciones' le dije en ese momento y en cinco años no se resolvió".
La gran revelación de Paloma Herrera
La bailarina garantizó que es importante que todo cambie, ya que si no, los bailarines jóvenes podrían irse del país: “En una compañía que tiene 100 bailarines, tenés jóvenes que recién empiezan, de 20 años, y otros de 65 años que no quieren venir".

Paloma Herrera en su cargo como directora del cuerpo de ballet del Teatro Colón.
En esa misma línea, garantizó: "Es fundamental que esos bailarines que ya no están en edad para bailar dejen su lugar, pero no que se vayan o que los echen. Se tienen que ir con una jubilación, bien, pero tienen que dejar ese lugar porque si no, los que quieren venir se tienen que ir afuera”.
“Yo quiero un teatro donde los bailarines no se tengan que ir del país, como nosotros. Está taponado y no puede entrar gente. Es fundamental que la ley de jubilación cambie”, concluyó.