Rolando Graña cuenta con una extensa carrera profesional en los medios y con el tiempo se convirtió en una de las figuras más renombradas de la televisión. En la actualidad, es el gerente periodístico de América TV, tiene su propio programa, “GPS”, en A24, y presenta el noticiero del canal del cubo. Pero más allá de su perfil público, su vida privada no es tan conocida, ya que él trató siempre de mantener su intimidad al margen de los flashes.
Rolando Graña, de 63 años, se casó tres veces y fruto de esas uniones nacieron los seis hijos que tiene. A principios de este año, al animador radial dio el sí por tercera vez en su vida junto a su pareja, Giselle Krüger, con quien tiene una hija en común, Alina, quien es la más pequeña de todos sus herederos.

Rolando con su actual mujer, Giselle.
De su primer matrimonio, del que menos se sabe, el conductor de la señal de Palermo se convirtió en padre de Juan, de 33 años, quien vive en Estados Unidos y se desempeña como gerente en la compañía Twitter. Tadeo, de 28, cada tanto se muestra junto a su padre y con Ema, de 23 años. Graña también mantuvo una relación con la escritora Cielo Latini, autora de “Abzurdah”, con quien se convirtió en padre de Adolfina, de 13 años, y Cordelia, de 11. Pero terminó en muy malos términos su matrimonio y con serias acusaciones por parte de la autora, al punto que hoy solo se comunican a través de sus abogados.

Rolando y sus hijos mayores son muy unidos.
La historia de amor entre Rolando Graña y Giselle Krüger
En abril de este año, Rolando Graña y Giselle Krüger se casaron por civil, luego de estar 10 años juntos. Los periodistas se conocieron en el 2012, cuando ella aún era estudiante en la facultad y le pidió una nota para una materia. Tras quedar sin trabajo, la joven le pidió ayuda al conductor de América TV y este la contrató. Recién en 2013 blanquearon su relación.

La familia que Rolando formó junto a Giselle.
Tiempo atrás, en una entrevista que brindó el animador, expresó: “Sí, esta historia de amor es un milagro. Yo venía malherido y un día levanté la vista y estaba esta señorita. Dije ‘¿por qué no probar una vez más?’”