Hay maneras muy sencillas de tener algunas plantas en la huerta, las cuales también sirven para condimentar los alimentos. Una de las más comunes es la albahaca, que es perfecta para agregar a recetas como, por ejemplo, la pasta.
Además este tipo de planta es muy fácil de sembrar en casa, por lo que no será necesario comprar en el mercado. Lo único que se debe tener es un racimo fresco de albahaca y usar sus ramas para colocarlas en recipientes con agua. Lo importante es quitar con cuidado las hojas que estén abajo en el tallo.

Para sembrarla, primero es necesario que le nazca la raíz.
El recipiente debe estar en un lugar donde reciba luz solar. Con el paso de unos días, a la rama le saldrán raíces. En ese punto, será necesario trasladar la albahaca a una maceta con suficiente abono, regarla cada vez que la tierra esté seca y dejarla al sol. En unos días, crecerá y dará más hojas.
Para quitarlas, es necesario cortar la hoja con ayuda de una tijera para que el tallo se mantenga sin daños. Cabe recordar que la hoja de la albahaca se debe usar fresca, pues aumentará el sabor del alimento que acompañe y, a la vez, es opcional dejarla o no en la preparación, pues su sazón se desprende de la hoja.

La albahaca se usa para condimentar la comida.
Otros usos de la albahaca
Además de servir como agregado para las recetas, la albahaca también es conocida por sus cualidades aromáticas, pues tiene un fresco perfume que suelta cuando se mueven sus hojas, el cual será más intenso cuando estén verdes.

La planta es conocida también por su aroma.
Esta planta es un excelente repelente de mosquitos, pues debido a su olor repele a insectos y plagas, que huyen de los aromas intensos. Por eso, es recomendable colocarla en el huerto en lugares estratégicos, como al lado de los tomates o pimientos, para mantener sus frutos a salvo.
La filosofía del Feng Shui asegura que esta especie atrae la energía positiva, por lo que la recomiendan para decorar espacios como la cocina o el balcón y darle un toque natural al hogar.