Las suculentas se han ganado su fama de ser plantas muy resistentes y es una realidad: con un buen sustrato y los cuidados necesarios, pueden vivir muchos años sin requerir demasiada atención, aunque no están exentas de presentar problemas que tienen soluciones sencillas.
Al tener la capacidad de almacenar agua, una de las características más reconocidas de las suculentas y el motivo por el que muchos las eligen es el poco riego que necesitan. Pero puede pasar que te olvides por un período de tiempo demasiado prolongado y el tallo de la planta, así como las hojas, se sequen.

Una suculenta con tallo seco.
El agua se almacena en el tallo y las hojas, por eso, cuando usan toda su reserva para hidratarse, notarás que cambian el color a un marrón que denota la sequedad. De todas formas, conserva la tranquilidad, tu suculenta no está perdida y hay una forma de recuperarla.
Truco para revivir tu suculenta
El secreto para que tu suculenta recupere la vida puede darte un poco de rechazo, pero es la única manera de salvarla: tenés que cortarle ‘la cabeza’. Para ello, vas a necesitar una tijera (siempre recuerda desinfectarla para no transmitirle ninguna plaga a la planta) y canela en polvo, que funciona como enraizante natural.

A este proceso se le dice 'decapitar'.
Vas a cortar el tallo desde la parte seca, donde veas que ya esté verde. Seguramente queden algunas hojitas, procura sacarlas para que quede pelado. Una vez realizada esta acción, coloca sobre el corte la canela en polvo y deja actuar durante tres días, en los que se dará el proceso de cicatrizado. Luego de pasado ese tiempo, ponla en el sustrato correcto y espera el proceso de curación que sucederá.

La forma correcta de enraizar las hojas.
Las hojas que quitaste del tallo en el primer paso pueden ser enraizadas para crear nuevas suculentas y así no generarás ningún desperdicio. Solamente las tenés que colocar en una maceta con sustrato y dejar que echen sus raíces.
Con este simple truco, tu suculenta que probablemente creíste muerta, revivirá en poco tiempo a pesar de tener el tallo seco.