Tener un pelo sano y frondoso es un deseo compartido por muchos. Para conseguirlo, la gente recurre a diversos tratamientos y productos. Uno de ellos, que está ganando popularidad, es el tratamiento de choque con keratina. Este artículo explorará lo que le ocurre a tu cabello y cuero cabelludo cuando lo aplicas, para que tomes una decisión informada sobre este procedimiento de cuidado capilar.

Entender el tratamiento de keratina
La keratina es una proteína presente de forma natural en nuestro cabello, piel y uñas. Sin embargo, debido a factores externos como el peinado con calor, los tratamientos químicos y las duras condiciones ambientales, se agota. El objetivo es restaurar y reponer esta proteína, lo que da como resultado un cabello suave, sin encrespamiento y más manejable.
El proceso: qué esperar
El peluquero empezará el proceso lavándote bien el pelo con un shampoo clarificante, que elimina los residuos y abre las cutículas, permitiendo una mejor absorción. Una vez que esté limpio y listo, aplicará el tratamiento de keratina uniformemente. A continuación, utilizará una plancha para sellar el producto y garantizar la máxima eficacia. El calor ayuda a que se adhiera al tallo, con lo que se consiguen resultados duraderos.

Los efectos en tu pelo
En primer lugar, tu pelo será más manejable, más fácil de peinar y menos propenso al encrespamiento. Repara los daños causados por el peinado con calor, los tratamientos químicos y los factores ambientales. Estará más brillante, suave y, en general, tendrá un aspecto más sano. Otro beneficio importante es que reduce el tiempo de peinado, no tendrás que pasar horas desenredando o alisando tus mechones. Esto cambia las reglas del juego para quienes tienen el pelo rizado o rebelde por naturaleza.
Los efectos en el cuero cabelludo
Calma e hidrata el cuero cabelludo, reduciendo la sequedad y el picor. También favorece un entorno más sano para el crecimiento, reduciendo la irritación y la posible caída del cabello.

Cuidados posteriores y mantenimiento
Evita lavarte el pelo al menos 48 horas antes de la aplicación. Esto permite que la keratina se adhiera completamente al tallo capilar.
Utiliza shampoo y acondicionadores sin sulfatos para evitar eliminar la keratina. Estos productos son más suaves y ayudan a mantener los efectos del tratamiento.
Limita el peinado con calor en la medida de lo posible y utiliza protectores térmicos cuando sea necesario para evitar dañar el cabello.
Hidrata tu cabello con regularidad con acondicionadores sin aclarado o aceites capilares.