Una de las figuras que sin dudas comenzó a robarse todas las miradas en el mundo de la farándula, es Roberto García Moritán, mayormente conocido por casarse con Pampita Ardohain, sumado a su popularidad como legislador del país y sus negocios como empresario. A través de las redes sociales, el famoso siempre comparte aspectos de su labor, pero sobre todo, se muestra feliz con su presente familiar junto a la modelo, Ana, su hija en común y demás hijos, fruto de su relación anterior.

Francisco García Moritán.
De hecho, ahora sus hermanos también acapararon la atención, ya que su hermano menor, Francisco, fue detenido en Recoleta por dar positivo en el control de alcoholemia y además, aparentemente, habría insultado a los policías de tránsito. Según se supo, el hermano del político Roberto García Moritán, es empresario gastronómico desde que tiene 24 años, actualmente tiene 42, y cocinero autodidacta.

Roberto junto a sus hermanos.
Francisco, es el hermano menor del famoso Roberto García Moritán y es el dueño del restaurante que lleva el nombre y figura de Diego Maradona, negocio que está ubicado en la zona de Belgrano y una de las grandes características que llama la atención de quien visita el local, es que en el techo hay un dibujo del recordado 'gol del siglo' que marcó Pelusa ante Inglaterra en la Copa del Mundo en 1986, considerado como uno de los mejores goles.

Francisco, el menor del clan.
Además de ser el propietario de ese lugar emblemático para varios, es dueño de "Son of Cebich" en el Barrio Chino, "Amazonia" en Palermo, "Nozomi" en Retiro y ahora "Maradona". Los primeros pasos en el rubro de la comida lo dio en el año 2008 cuando, junto a Roberto, abrió "Belinda Café & Deli", en el puerto de Frutos de Tigre. "Tenía 24 años y lo hice con préstamos. Soy supertrabajador, un emprendedor nato, justo había renunciado a mi trabajo y había recibido un poquito de plata y así nos metimos en Casa FOA. Fueron 8 años seguidos desarrollando conceptos de cafeterías con ellos. Seguimos con otros Belinda, en un complejo que se llamaba Working Ocampo, vino Arboris en San Isidro y abrimos locales e hicimos consultorías gastronómicas durante años. Llevo desarrollados 16 restaurantes”, contó a La Nación.