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Así es Agostina, la hermosa hija de Fabricio Coloccini

Te revelamos cómo se encuentra en la actualidad la hija de Fabricio Coloccini.

Nicolás Amato
Nicolás Amato
Coloccini. Fuente: (Twitter)
Coloccini. Fuente: (Twitter)

A lo largo de más de veinte años de carrera, Fabricio Coloccini ha forjado una trayectoria más que interesante como futbolista, donde incluso llegó a defender los colores de la Selección Argentina en más de una ocasión.

Al mismo tiempo, Fabricio Coloccini formó una familia con su esposa y tuvieron una hija. Ante este panorama, en las últimas horas, esta joven se convirtió en tendencia en las redes sociales, ya que es muy activa en Instagram.

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Agostina Coloccini tiene un perfil bajo

Agostina Coloccini se destaca por su belleza y por ser muy apegada a su familia. En la misma sintonía, a través de numerosas publicaciones en su red social, la joven se muestra junto a su hija que, a su vez, es nieta de Fabricio Coloccini.

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Fabricio ya es abuelo

De esta manera, el ex jugador de Aldosivi, quien en la actualidad es ayudante de Fernando Gago en las Chivas de Guadalajara, espera volver al país ante la supuesta oferta de Boca Juniors, que tendría en los planes a Pintita para que sea el reemplazante de Diego Martínez como director técnico del club.

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La familia Coloccini es muy unida

 

El recuerdo de Fabricio Coloccini

Por otro lado, Fabricio Coloccini recordó cuándo le tocó enfrentar a Lionel Messi: “Lo tuve que marcar en Barcelona, dificilísimo, y eso que él recién arrancaba. Siempre fue Messi, un diferente que con los años iba mejorando. Vos lo ves rápido por televisión, va una marcha más, pero en vivo es imposible. Cuando te hace el amague y querés apoyar, ya quedás descolocado”.

Por último, el ex defensor de San Lorenzo reveló cuál es la diferencia con Cristiano Ronaldo: “A Cristiano lo marqué también, es otro estilo de jugador. Es más la velocidad, el tranco largo, más espacio y arriba te mata. Leo es completo, te agarra en dos baldosas y te hace pasar papelones. Le tirás la pata y te la corre, le tirás de nuevo y la corre para el otro lado, al final lo terminás esperando y no querés estirar nunca la pata”.