¿Querés tener el jardín lleno de coloridos insectos polinizadores? Entonces en tu casa no pueden faltar las Asclepias, un género de plantas perennes, dicotiledóneas y herbáceas, que cuenta con más de 200 especies conocidas. Pertenece a la familia Apocynaceae y se distribuye de manera extensa en África, América del Norte y América del Sur. Esta planta es una fuente de néctar para las abejas y otros insectos. Además, sirven de alimento para las mariposas monarcas y sus parientes, así como para una amplia variedad de insectos herbívoros, escarabajos, vaquitas de San Antonio y otros tipos de mariposas.

Las mariposas monarcas son conocidas por su espectacular migración anual y por el brillante diseño de colores en sus alas.
Dentro del género Asclepias se encuentra la Asclepias Curassavica, conocida popularmente como Venenillo, Flor de Sangre, Platanillo, Hierba María, entre otros nombres. Esta especie perenne es originaria de América tropical, aunque hoy en día está ampliamente distribuida por todo el mundo. Gracias a sus flores vibrantes, se cultiva como planta ornamental en jardines y como fuente de alimento para las mariposas. El Algodoncillo, llamado así porque sus semillas, al ser liberadas de un fruto tipo folículo, presentan una estructura similar al algodón, tiene hojas opuestas, lanceoladas u oblongo-lanceoladas, con extremos acuminados o agudos. Las corolas de las flores pueden ser de color púrpura o rojo, mientras que los lóbulos son de un intenso amarillo o naranja, por lo que se la conoce también como Bandera Española.

El Algodoncillo es vital para las mariposas monarca, ya que es la única planta en la que depositan sus huevos y la única fuente de alimento para las orugas recién nacidas.
El motivo por el cual las mariposas monarcas dependen de este arbusto perenne es sencillo: además de la etapa de hibernación, el nacimiento, crecimiento y desarrollo de las orugas constituye una de las fases más críticas para su supervivencia, ya que se alimentan principalmente de un solo tipo de planta: las Asclepias. Al consumir estas especies, que contienen compuestos químicos, las larvas de monarca se vuelven tóxicas para los depredadores. Asimismo, al alimentarse de las hojas de este cultivo, las orugas adquieren los colores vibrantes que caracterizan las alas de las mariposas adultas. Si querés contribuir a la reproducción de estos insectos, aquí te traemos una guía básica con todos los cuidados que necesita este arbolito de bellas flores.

Las orugas de las mariposas monarcas.
Cómo cuidar las Asclepias
Luz y temperatura: requiere abundante luz solar y se desarrolla bien a pleno sol, aunque también tolera sombra parcial. Es una planta que prefiere climas templados y no resiste las heladas.
Riego: aunque puede tolerar periodos de sequía, prefiere un riego abundante que mantenga el suelo húmedo, pero sin llegar a encharcarse, ya que el exceso de agua puede provocar la pudrición de las raíces.

Además de atraer insectos polinizadores, las Asclepias son un repelente natural de plagas.
Suelo y abono: prefiere un suelo ácido, bien aireado, con buen drenaje y permeabilidad. Lo ideal es una mezcla de tierra de jardín, perlita y compost para un crecimiento óptimo. En cuanto al abono, se recomienda utilizar uno orgánico, como humus sólido o líquido.