Juan Martín Del Potro tiene más de un pergamino como para ser considerado el segundo tenista más importante de la historia argentina. Solo el legado que dejó alguien como Guillermo Vilas podría opacar a un tandilense que se quedó con el sabor amargo de haberse perdido buena parte de su carrera por diversas lesiones.
Siempre que la Torre llegaba al pico máximo de rendimiento, alimentando expectativas de lograr hitos históricos, diferentes dolores lo obligaron a retirarse del circuito. Primero, fueron las muñecas; después, la rodilla derecha a la que jamás le encontró la solución médica para poder volver a las canchas de forma óptima. La semana pasada, Juan Martín Del Potro dio una entrevista en la que comentó el calvario que le tocó vivir y lo mucho que hizo para intentar superarlo.

Delpo jugó su último partido oficial en 2022.
“Yo 8 veces me operé de la rodilla. Públicamente se sabían 4 o 5, pero en privado, me operé 3 veces más y, hoy en día, lo único que pido es subir una escalera sin dolor o poder ir a Tandil manejando”, comentó el campeón de la Copa Davis 2016. En una charla extensa con La Nación, reconoció que escondió esa información para no generar mayor revuelo en el ambiente y transitarlo con tranquilidad.
En esa misma dirección, Juan Martín Del Potro confesó que hay momentos en los que verdaderamente está mal. Además, planteó que los lapsos de angustia y tristeza profundos que sufre lo hacen pensar si es lo tan fuerte que la gente cree que es. Sin ir más lejos, dijo que en esos días debe hacer mayor terapia de lo habitual para no caer en un pozo más profundo.

El problema del tandilense es la rótula de la rodilla.
La despedida
El principal motivo que lleva a Juan Martín Del Potro a mirar con optimismo el horizonte tiene que ver con la organización de la gran despedida que tendrá en Parque Roca el próximo 1 de diciembre y para la cual ya no quedan entradas disponibles. Más allá de que el homenaje sea para él, el hecho de que va a estar Novak Djokovic acompañándolo da un plus.

Ambos se encontraron en la edición del último US Open.
El nacido en Tandil se mostró feliz de que el serbio (el mejor de la historia del tenis en cuanto a números) no haya dudado en aceptar su ofrecimiento de venir a Argentina a jugar el partido final. Es una muestra más de la inmensa relación que forjaron tras muchos enfrentamientos que quedaron en la memoria de todos.