Julián Álvarez tomó la decisión más trascendental en lo que va de su carrera profesional cuando se fue de Manchester City para firmar en Atlético Madrid. La necesidad de tener más minutos pesaba más que la comodidad de saberse una pieza secundaria en un equipo que le garantizaba protagonizar todas las competiciones.
En lo que va de la campaña, las estadísticas marcan que el delantero cordobés ya gritó 7 goles en 14 partidos, una cifra más que respetable. Ese dato se puede valorar más a partir de las dudas que existían con relación a cuánto sería el tiempo de adaptación que necesitaría para rendir en otro contexto de juego y de vida. Ahí es donde podrían haber influido los problemas personales que Julián Álvarez tuvo al poco tiempo de llegar: debió abandonar su casa.

La fachada de la casa es muy destacada. Fuente: (Idealista)
Hace algunas semanas se conoció la noticia de que el surgido en River había pedido al club ayuda para mudarse de la vivienda que lo acogió en su arribo. Se trataba de un inmueble ubicado en Boadilla del Monte, a pocos kilómetros del centro de la capital española, que está valuado en más de un millón de euros. Tiene una dimensión de 475 metros cuadrados divididos en tres plantas.
Ese tamaño le daba la chance a Julián Álvarez de disfrutar de seis habitaciones y la misma cantidad de baños. Además, contaban con una bodega incorporada, un gimnasio con piscina interior, garaje para cuatro autos y un extenso jardín con otra pileta inmensa. Según allegados, el campeón del mundo se sentía muy cómodo aprovechando cada espacio disponible.

El parque de la parte posterior es extenso. Fuente: (Idealista)
El insólito motivo de la mudanza
Si todo estaba más que bien, resulta muy extraño pensar que Julián Álvarez decidió dejar ese lugar. Sin embargo, una situación demasiado ajena a su responsabilidad lo empujó a que ese sea el destino. Al poco tiempo de instalarse, se filtró que esa misma casa era donde el Rey de España, Juan Carlos I, se encontraba clandestinamente con Bárbara Rey.

La Araña vive con su novia Emilia. Fuente: (Idealista)
Esto generó que la prensa comenzara a rodear el perímetro de la vivienda para tomar todo tipo de fotografías que invadían la privacidad necesaria. Era tanto el acoso, que rápidamente rompió el contrato vigente de alquiler, instalándose en un barrio privado a escasos kilómetros de ese lugar.