Las cámaras de seguridad se volvieron cada vez más comunes dentro de los hogares a partir de estos tiempos en el que la delincuencia crece a pasos agigantados. Sabiendo que estos sistemas tienden a ser muy costosos, es importante saber que se puede implementar uno casero con solo un celular viejo.
En vez de vender o tirar el teléfono que se renovó, se lo puede reciclar de forma tal de hacerte sentir más protegido en tu propia casa. Con solo activar una aplicación sin ningún costo, tendrás la posibilidad de saber qué es lo que pasa en cada rincón de tu hogar convirtiéndolo en un dispositivo que vuelva a tomar un rol tan importante como el celular que compraste para reemplazarlo.

Podrás sentirte seguro en tu propia casa.
En primer lugar, se debe buscar en ambos móviles la APP llamada Alfred Camera, que está disponible en el Play Store tanto de IPhone como de Android. Una vez que hayamos creado una cuenta, coordinando el mismo usuario, tendremos acceso al mismo menú de configuración. Al colocar en el antiguo la opción de transmitir, empezarás a notar cómo se refleja todo lo que toma la grabación del mismo en el otro.

Esta aplicación se descarga rápidamente.
En la parte inferior tendrás tres variantes que se podrán usar para aportar a esa seguridad que se busca. Por un lado, hay un micrófono que te hará escuchar todo lo que tengas para decir desde un celular hacia el segundo. Además, puedes capturar y guardar una escena puntual que haya acontecido en el espacio vigilado, así como también revisarlas luego desde la misma aplicación.

Es importante contar con un buen sosten para el celular antiguo.
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Si bien es cierto que funciona como un camino más que efectivo para controlar los lugares sin gastar de más y así sentirse seguro ante un posible robo, no deja de ser real que no es lo único que podés hacer. También funciona para visualizar la habitación de un bebé por las noches o para encontrar algo que se haya perdido.
Las recomendaciones tienen que ver con colocar el celular en una base firme para que no se desestabilice cayéndose ante cualquier contacto. Tampoco hay que dejarlo al descubierto de forma tal de que llame la atención fácilmente o exponerlo a las condiciones climáticas exteriores que pueden echarlo a perder.