Si estás buscando flores bonitas para sumar a tu casa, entonces tenés que buscar, sin dudas, las Calas. Seguro conocés solamente las que son blancas y clásicas, pero vienen de varios colores y son bastante lindas; además, se pueden adaptar muy bien a las decoraciones minimalistas.
Tené en cuenta que estas plantas sí son un poco difíciles de cuidar, ya que requieren de algunas condiciones especiales. Crecen mucho mejor en ambientes cálidos y húmedos, con temperaturas entre 14°C y 26°C. Tampoco les gustan las temperaturas extremas, ni demasiado secas ni demasiado frías.

Calas de colores y sus cuidados.
Las Calas también necesitan una buena cantidad de luz, pero no directamente del sol. Por eso mismo, su espacio preferido es la semisombra y los ambientes bien iluminados. Esto es ideal en climas cálidos, pero en el caso de los fríos, sí necesitarían más exposición solar.

Así vas a tener todos los años.
Lo que sí tenés que tomar en cuenta para estos ejemplares es que sus hojas y flores se generan a través de un rizoma. Este se desarrolla y mantiene la planta, pero con el tiempo se va debilitando. A pesar de eso, el rizoma debe seguir firme para poder reproducir más de estas especies.
Cuando tus Calas ya hayan cumplido su ciclo de vida, podés tomar dos opciones. Una de ellas es dejar el rizoma plantado en la tierra, pero tenés que asegurarte de no regarlo hasta que comience a crecer nuevamente. De esta forma, cumplirá su función natural en la tierra.

Siempre conservá el rizoma.
Otra de las opciones es sacar el rizoma de la tierra y lo podés guardar en un cajón. Tené en cuenta que debe ser en un espacio oscuro y fresco. Con el tiempo, vas a ver que el rizoma empieza a brotar nuevamente. Cuando eso ocurra, ya podés volver a plantarlo y te dará otras flores hermosas.