Si sos de las personas que intentaste tener una huerta en tu jardín, pero no lograste que las plantas crecieran como esperabas, no te preocupes, te traemos un truco fácil que te ayudará a mejorar tus cultivos. Con algunos cuidados específicos, como la elección del lugar adecuado, el riego correcto, el uso de fertilizantes y la poda, podrás conseguir tomates más sabrosos y abundantes. Aprenderás cómo asegurarles las condiciones óptimas para que tus especies den frutos de calidad. No te pierdas esta simple guía y lográ la cosecha que siempre soñaste.
Si bien cultivar verduras y frutas puede parecer un desafío, muchos jardineros aficionados coinciden en que no hay nada más increíble que verlas crecer y madurar en tu propio espacio. Poder disfrutar de estos frutos o vegetales en casa es lo mejor que hay, no solo por el sabor único que ofrecen, sino también por la satisfacción de cosecharlos y utilizarlos en el momento. Los tomates, en particular, necesitan un clima cálido, por lo que la mejor época para sembrarlos es a finales de la primavera, cuando las heladas ya pasaron y el sol comienza a calentar. Si te asegurás de plantarlos después de las últimas heladas, entre finales de octubre y principios de noviembre en climas templados, tendrás tiempo suficiente para que maduren antes del invierno. Además, es importante elegir un lugar soleado, ya que estas plantas requieren al menos seis horas de luz directa al día para crecer correctamente.

El tomate es uno de los ingredientes más versátiles en la cocina, ya que se utilizá en una amplia variedad de preparaciones.
Además de los detalles sobre la época de siembra y el lugar adecuado para cultivar tomates, existen otros cuidados esenciales para asegurar un resultado óptimo. Para que la planta crezca de manera saludable, tené en cuenta los siguientes consejos:
Riego: es importante regar solo la base de la planta, y evitar siempre que el agua toque las hojas o tallos, ya que esto puede favorecer la aparición de hongos. El suelo debe mantenerse húmedo, pero sin llegar a encharcarse.
Sustrato: los tomates crecen mejor en suelos con buen drenaje, ricos en materia orgánica y con un pH entre 6,5 y 7,0, lo cual indica que deben ser ligeramente ácidos. Asegurate de que el suelo permita un buen flujo de aire para las raíces.
Abono: antes de sembrar, enriquece el suelo con compost o abonos orgánicos. Durante la temporada de crecimiento, podés aplicar fertilizantes específicos para asegurar que la planta obtenga los nutrientes necesarios.

Si querés que los tomates duren más tiempo sin pasarse, al cosecharlos dejá un pequeño cabito en la base.
Un cuidado adicional y muy importante es la poda, ya que ayudará a que la planta se enfoque en el crecimiento de los frutos. A continuación, te explicamos cómo realizarla eficazmente para asegurar que tus tomates se desarrollen de forma saludable y den esos frutos rojos e intensos que tanto deseás.
Cómo podar la planta de tomate
Realizar una poda ligera es esencial para mantener las plantas de tomates erguidas y asegurar una mejor circulación de aire, lo que ayuda a prevenir enfermedades y promueve el crecimiento saludable. Lo ideal es podar una o dos veces al año, preferentemente a principios de primavera o a finales de otoño.

Los chupones crecen todo el tiempo, por lo que hay que estar atento. Tutorial compartido en el Instagram de "greenmade.planet".
Para no fallar en el intento, el momento ideal para hacerlo es cuando aparecen las primeras flores en las plantas, lo que indica que es hora de comenzar a podar desde la base. Debés eliminar todos los gajos que se encuentren por debajo de los que ya florecieron. Además, es importante retirar los chupones, esos brotes que crecen en diagonal y no producirán frutos. Estos brotes no solo ocupan espacio innecesario, sino que también desvían la energía de los cultivos que, de otro modo, se destinaría a la producción de más tomates.