La Selección Argentina vivió uno de sus momentos de mayor gloria deportiva cuando en la Copa del Mundo de México 1986 levantó el trofeo con un Diego Armando Maradona intratable. Sin embargo, en ese mismo equipo, se destacaban otros jugadores como, por ejemplo, Ricardo Giusti.
Luego de haber debutado con la camiseta de Newells y tras un breve paso por Argentinos Juniors, Ricardo Giusti firmaría contrato con Independiente, club en el que estuvo diez temporadas y en donde ganó todos los títulos que un volante de su categoría puede soñar.

Franco ha viajado por muchos países de América
Al mismo tiempo, Ricardo Giusti formaba una familia junto a su esposa con la que tuvo un hijo llamado Franco quien, tras varios años, fundó una empresa de representación de futbolistas a la cual le va muy bien ya que tiene muchos jugadores bajo su orbita.

El hijo del Gringo va seguido a los estadios de fútbol
De esta manera, Franco Giusti se ha dado el lujo de representar a algunos jugadores destacados de Sudamerica al mismo tiempo que, como su trabajo manda, ha tenido que viajar a distintos países con el objetivo de llevar a cabo negocios con una serie de clubes de fútbol.

La familia Giusti es muy unida
Giusti y la dirección técnica
Por otro lado, Ricardo Giusti aclaró por qué fue el único jugador del plantel de la Selección Argentina de México 1986 en no ser entrenador: “Nunca me atrajo el hecho de estar frente a 25 jugadores. Soy un tipo casero, familiero, y ser técnico te roba mucho tiempo. En aquel momento, tras el retiro, cuando tuve que elegir cómo seguir, todo lo que rodeaba no me gustaba: los barras y especialmente los dirigentes”.
Por último, el Gringo fue claro en su mensaje al añadir: “Y eso que me parecía entonces, hoy es mucho peor. Muchos de nuestros problemas se deben al bajo nivel dirigencial. Un día, un tipo al que le va bien empresarialmente, digamos, le gusta el fútbol y por eso se le ocurre meterse en un club. O, quizás, porque tal vez tiene otros intereses. Pero nadie se capacita, nadie se prepara”.