Todo parece indicar que debemos prestar mucha atención y acostumbrarnos a tratar de aplicar más en la vida diaria la popular frase: "Menos es más". Incluso en el mundo de la jardinería. De hecho, si sos de las personas que recién comienzan a experimentar su relación con las plantas y estás muy entusiasmada de aprender sobre ellas, entonces chequeá la infalible señal para saber si tu planta favorita sufre o no por exceso de riego.
Es importante conocer más acerca de los cuidados de las especies y, de acuerdo a los expertos en botánica, en lo que respecta a su regado siempre es mejor quedarse "corto" de agua que excederse con esta práctica. ¿La razón de esto último? Tus plantas podrían correr peligro de extinción tras verse ahogada de H2O.

La importancia del riego adecuado.
Las señales infalibles de las plantas al sufrir o no por exceso de riego
Si te estás preguntando qué hacer para distinguir entre el exceso y la falta de agua en tus plantas, prestá atención a las señales infalibles que ellas envían al sufrir una de estas condiciones. Recordá que los orificios en las macetas son un factor indispensable para su adecuado drenaje, puesto que por allí saldrá el sobrante de agua.

Las señales de las plantas cuando sufren por exceso o falta de riego.
Cuando las hojas están secas en las orillas se debe a la falta de agua, mientras que sufren por exceso de H2O al ponerse amarillas. Eso sí, sin manchas de color café.
Si todo su follaje está de color verde intenso, a excepción de una hoja amarillenta, es señal que esta última se está muriendo. Procedé a cortar el tallo desde abajo para evitar que gaste energías.
Tampoco existen brotes nuevos cuando hay problemas de exceso de riego y, ante la falta de agua, podés notar que tu planta comienza a debilitarse.
Tanto su follaje como las flores no alcanzan mostrarse en todo su esplendor y tienden a caerse.

Es mejor librar a la planta de sus hojas secas o quemadas a través de la poda.
Los especialistas en jardinería suelen decir que es preferible que las plantas tengan un "poco de sed", ya que esto tiene una solución más viable, a que estén colapsadas de agua porque no todas logran recuperarse de ello. ¿El motivo? El exceso de riego puede "asfixiar" sus raíces y, lamentablemente, las especies dejan de "respirar".
En caso de que tengas una planta en mal estado por tanta agua, dejá de regarla y poné tierra nueva en la maceta para combatir su exagerada humedad. También podés optar por moverla de su sitio habitual, buscando un poco de sol, aunque confirmá antes que esta especie sepa adaptarse o soporte la luz solar. Volvé a regar tu arbusto recién cuando veas que su tierra está seca.