Una de las plantas más buscadas y encontradas en el ámbito silvestre es la menta. Esta pequeña cuenta con grandes virtudes, por lo cual muchas personas quieren tenerla en el jardín de su casa, puesto que más allá de ser un buen complemento para algunas comidas, tiene un sinfín de bondades para nuestra piel y nuestro sistema inmunológico.
En esta nota te vamos a dar la clave para que puedas cultivar menta en el jardín de tu casa o incluso en un macetón. Verás que esta fina hierba podrá ser reproducida las veces que necesites y lograrás tener un gran ejemplar.

Todo puede comenzar con una pequeña maceta.
Cómo cuidar y reproducir la menta
Antes que nada elegí un lugar adecuado para esta planta, si podés usar un espacio de tu jardín mejor, sino una buena maceta donde reciba luz solar indirecta y quede protegida del viento.
Regá la menta con moderación, ya que necesita la tierra húmeda, pero jamás empapada. Si bien esta planta crece muy cerca de los ríos, al estar en maceta o jardín se acostumbrará a la humedad del lugar.

Cuando tengas el esqueje elegí dónde querés que comience a crecer.
Fertilizá la menta cada cierto tiempo, es necesario aportar nutrientes a todas nuestras plantas para que puedan tener el impulso necesario en la época de crecimiento.
Controlá las plagas, regularmente revisá la menta en busca de cualquier signo que pueda darte la pauta de la presencia de ácaros, pulgones, araña roja y demás. Reproducí la planta fácilmente mediante esquejes, cortá un tallo maduro y sano, colocalo en agua hasta que desarrolle raíces y luego trasplantalo a la tierra.

No tardes tanto en trasplantar la menta.
Cómo hacer que la menta crezca bien frondosa
En vez de cortar las hojas de a una cada vez que las necesites, promové la ramificación al cortar con tijera, cúter o cuchillo desinfectado, las ramas que necesitás, hacelo siempre por arriba de sus hojas y de esa forma verás cómo comienzan a crecer nuevos tallitos y hojas alrededor del corte que hiciste.

Respetá los cortes para lograr su propagación.
La menta tiene una flor muy llamativa, además de destacarse por su belleza y la fragancia, las flores de esta planta crecen en racimos que están formados por pequeñas florcitas tubulares de color lila claro comúnmente, aunque puede depender de la especie y la variedad y tornar a rosados, blancos o lavandas. En algunos casos se detectaron algunas con flores rojas.
Es muy necesario cuidar la menta porque sus flores son una fuente importante de néctar y polen para muchos insectos polinizadores como abejas, polillas, mariposas, etcétera.

En su flor también están las semillas.
Las flores de la menta suelen tener una muy buena duración en comparación con las de otras hierbas aromáticas. Estas pueden estar durante varias semanas, por lo que acompañarán muy bien a tu planta.
Data extra
La menta es aromática, te dará una sensación muy agradable en tu hogar y jardín cuando la riegues o corra viento. Además, consumir menta en infusiones ayuda a aliviar problemas digestivos.

El té de menta es digestivo y recomendado.
Es refrescante y muy versátil en la cocina, podés usarla para una variedad de platos, desde ensaladas hasta postres. La menta tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, por lo cual es muy usada para aliviar dolores de cabeza y otros inconvenientes respiratorios.

Si te ponés a pensar en la menta, descubrirás que hay un sinfín de postres para hacer con ella.
Al ser una hierba aromática puede ayudar a repeler insectos como moscas y mosquitos. Cuidá tu planta de menta y reproducí la mayor cantidad de esquejes que puedas.