Curio rowleyanus, llamado comúnmente bolitas colgantes, collar de perlas o Planta del Rosario, es una especie de plantas de la familia de las asteráceas. Nativa del sudoeste de África, esta suculenta perenne forma tapices rastreros que enraízan en los nudos. Las hojas son esféricas en forma de cuentas y sus delicadas flores son blancas. Se pueden cultivar tanto en el interior como en el exterior, y es habitual colocarlas en macetas colgantes. Su llamativo aspecto la hace una especie ideal para decorar los ambientes.

Para apreciar la vistosidad de la Planta del Rosario lo mejor es cultivarla en macetas colgantes.
Estas populares plantas, al igual que todas las crasas, son resistentes, fuertes y tienen la capacidad de adaptarse a diversos ambientes y climas. Sin embargo, a pesar de esta característica, la Planta del Rosario necesita de algunos cuidados para que pueda crecer de manera óptima. Estos factores a tener en cuenta no son nada difíciles y ayudarán a mantener estas bellas suculentas con hojas en forma de bolita. Solo hay que prestar atención a ciertas consideraciones.

La floración de la Planta del Rosario es muy escasa.
Antes de conocer en detalle los cuidados que hay que tener para mantener saludables estas plantas de hojas carnosas y verdes, hay que tener en cuenta que estas crasas se deben mantener alejadas de niños y mascotas, ya que si se llega a consumir su follaje puede llegar a ser ligeramente tóxico. Lo mejor es prevenir esta situación. Hay tres tips a prestar atención para el bienestar de la Planta del Rosario. Ellos son: luminosidad, riego y drenaje. Además de estos tres importantes, también están sustrato, temperatura y abono.
Cuidado de la Planta del Rosario
Si querés decorar el interior de tu hogar, la terraza, el balcón o el jardín de tu casa con estas bellas plantas de hojas esféricas, hay que prestar atención a lo siguiente:
Luminosidad: necesita de mucha luz, pero de forma indirecta o con poca intensidad. Por lo que se recomienda ubicarla cerca de una ventana o puerta para que reciba luz natural, si es que se la cultiva en el interior. Los lugares oscuros pueden provocar que la especie se marchite. Una señal para cambiar de ubicación la crasa a una zona más luminosa es la perdida de color en sus hojas, se ablandan las pequeñas pelotitas o se oscurecen partes de la planta.
Riego: requiere riegos espaciados y poco abundantes al igual que todas las suculentas, ya que no tolera los excesos de humedad. Lo mejor es hacerlo cuando la tierra esté seca (no dejar en este estado mucho tiempo el suelo). Una buena manera de regar esta planta es por riego de inmersión. En caso de notar que las hojas pierden su forma esférica es señal de que la planta necesita más humedad.
Drenaje: la Planta del Rosario no soporta los encharcamientos. Estos pueden provocar que las raíces se pudran y la crasa muera. Lo aconsejable es que la maceta cuente con un buen drenaje

Antes de hacer el riego por inmersión hay que esperar que el sustrato se seque. La maceta se debe colocar dentro de un recipiente con un poco de agua.
Sustrato y abono: el sustrato ideal para estas especies es aquel que contiene y pequeños áridos. Por otro lado, en cuanto al abono lo mejor es usar un fertilizante balanceado para suculentas o cactus, ricos en nitrógeno, fósforo y potasio. Se debe abonar en la temporada de crecimiento en verano y primavera. Una vez al mes es suficiente.
Temperatura: le gusta los climas cálidos, pero pueden soportar temperaturas calurosas. Sin embargo, esta suculenta no es tan resistente a las temperaturas bajas.