Desde hace años que las uñas no pasan desapercibidas para nadie y son un complemento esencial en la moda, perfectas para complementar cualquier outfit. La manicura semipermanente, los acrílicos y geles copan las tendencias y, aunque en muchos casos duran más y quedan lindas, pueden formar uñas escamadas y quebradizas.
Más allá de los cuidados que le des a tus manos y cuánto gastes en mantenerlas fuertes, los químicos reiterados tarde o temprano las arruinan y si no les das descansos terminarás por tenerlas marcadas y frágiles. Para estos casos existe una alternativa que seguramente escuchaste hablar en los salones de belleza, se trata del kapping.

La solución para las uñas escamadas.
Se trata de una fina capa de esmalte en gel que actúa como una barrera, no daña demasiado a la uña natural y la protege del resto de químicos que podés ponerle en la manicura semipermanente, es un poco menos abrasiva que los productos de construcción. A diferencia de estos productos, no alarga la uña natural, por lo que el acabado es sutil y se adapta a los gustos.

El kapping es la mejor opción.
Entre otros beneficios, el kapping no solo tapa las uñas escamadas, sino que acompaña el crecimiento de la uña natural y puede durar hasta 20 días. Si tenés el problema de las uñas frágiles esta es la mejor opción porque las vas a sentir mucho más fuertes y no te van a doler los roces.
Si estás pensando en aplicarla vos misma en casa, tenés que tomar en cuenta que sí o sí es necesaria la cabina UV de secado y antes de colocar el producto tenés que limpiar muy bien las uñas, tanto como correr la cutícula (si es necesario cortarla) como limar la superficie levemente.

Vas a tener las uñas más fuertes.
En cuanto al cuidado en las uñas escamadas hay que tomar precauciones para no lastimar la piel ni la uña natural. Después, también tenés que fijarte en los productos abrasivos como el detergente y lavandina. Para limpiar o lavar los platos será mejor que uses guantes.