Si tenés un pelo que no está tan definido, entonces seguramente estás gastando bastante dinero en productos que te ayuden a eliminar el frizz y fortalecerlo. Por ejemplo, los shocks de keratina o los clásicos alisados químicos seguramente te ayudan en esta lucha con tu cabello.
El problema es que seguramente se te va todo el dinero intentando mejorar el aspecto de tu pelo. A veces, te volvés dependiente de este tipo de tratamientos, además de que tarde o temprano los químicos pueden ser contraproducentes y desgastar tu cuero cabelludo hasta que sea imposible de salvar.

Un cabello sano es posible.
Por eso, acá te recomendamos algunos secretos para el cabello caseros y naturales, los cuales podés llevar a cabo con ingredientes que tranquilamente encontrás en tu casa. Ciertos elementos pueden combinarse de diversas formas para crear mascarillas altamente efectivas.
Para hacer tu propia versión, podés usar jengibre, rico en aceites esenciales; romero, porque ayuda a mejorar la estructura del cabello; menta, ideal para sentir fresco en el cuero cabelludo y activar el flujo sanguíneo; y por último, leche de coco, que ayuda a prevenir la caída.

Cuidalo con un tratamiento casero.
Lo primero que vas a hacer es cortar el jengibre, con cáscara y todo, en trozos pequeños y colocarlo en un recipiente. Lo mismo vas a hacer con el romero y la menta, separando las hojas del tallo. Llevá todos los ingredientes al mismo frasco y cubrí con la leche de coco. En caso de no tener leche de coco disponible, podés sustituirla por agua.

Tenelo siempre a mano.
Después, llevá la preparación a la licuadora. Una vez que esté lista, con la ayuda de un lienzo o colador de tela, filtrá todo el jugo, que es lo que nos va a servir. Para darle consistencia, podés agregarle unas cucharadas de alguna mascarilla para el pelo que ya tengas. Mezclá hasta que se integre. Usalo las veces que quieras, en todo el pelo, incluso el cuero cabelludo. Masajeá bien y no olvides retirar todo con abundante agua.