Catherine Fulop es una de las celebridades de la escena local más activa en el mundo virtual. En su cuenta de Instagram, donde la siguen más de 3.4 millones de usuarios, la carismática artista suele postear sus rutinas de ejercicios, sus looks para cada ocasión, desde los más jugados y osados, a los más casuales y relajados. Sus paseos y viajes por el mundo también son parte de las publicaciones habituales, al igual que los eventos y programas de TV, radio y streaming a los que asiste.

Catherine Fulop siempre está a la moda.

El look casual e informal de la actriz.
A sus 59 años, la artista venezolana continúa vigente y sorprendió a sus seguidores con el espectacular outfit athleissure que eligió para entrenar. Esta tendencia es uno de los últimos gritos de la moda y consiste en llevar ropa deportiva en el día a día, no solo cuando se acude al gimnasio. Catherine Fulop se adueño de este estilo y deslumbró con un conjunto trendy y descontracturado.

El look canchero de Cathy.
La madre de Oriana Sabatini vistió un top negro con rayas grises en diferentes tonalidades y un legging súper ajustado al cuerpo con el mismo patrón de diseño y color que la prenda de arriba. Catherine Fulop combinó el conjunto deportivo con unas zapatillas blancas con detalles en rosa. Una vez más la conductora volvió marcar tendencia con su vestimenta para realizar actividad física.

La artista cautivó a sus fanáticos con su elección de vestuario.
La divertida anécdota de Catherine Fulop con Paulo Dybala
Catherine Fulop visitó el programa de Ángel de Brito “#ÁngelResponde”, que se transmite por el canal de streaming Bondi Live, y recordó una divertida anécdota junto a su marido Ova Sabatini, su hija Oriana Sabatini y su yerno Paulo Dybala. La familia se reunió en Miami y decidieron salir a comer a un restaurante con una carta de precios elevada: “Eran restaurantes súper costosos, de 100 a 200 dólares por persona. Depende también de lo que tomes, porque acá viene la anécdota”, comenzó su relato.
La animadora radial continuó: “Ellos (Ova y Paulo) habían hecho una apuesta que si ganaba no sé qué, el próximo que invitaba era él. Y esa noche ella me dijo: ‘Mamá, papá, Paulo los quiere invitar a tomar… cuando llegamos, Paulo pidió una botella de champagne caro… Pedían un plato, dos platos, no terminaban de comer y volvían a pedir. Eran cosas caras. Al terminarse la botella, digo: ‘No, no, no quiero más’. Por si acaso, porque mi marido me miraba con rayos que me atravesaban y me cortaban”. Luego agregó: “Cuando nos estábamos por ir, Paulo le pidió a Ori que le pase la cartera para pagar. Entonces Ova respiró y Ori le dice no (a Paulo) paga mi papá. Mi marido estuvo cinco días sin dormir. La cena salió como dos mil y pico de dólares”.