El otoño es casi siempre sinónimo de mandarinas al sol. Es la época de auge de estos frutos tan deliciosos que no solo sirven para reforzar nuestro sistema inmune gracias a la vitamina C, sino también para preparar cientos de recetas tanto en repostería como en otros ámbitos culinarios.
Si te gustan mucho las mandarinas, seguro te das una vuelta por la verdulería a comprar un buen puñado de ellas. Podría ser buen momento para que hacer una inversión a futuro y pensar en tener tu propio árbol en casa. Después de un par de años, te van a dar frutos y vas a agradecer estos consejos.

Plantá un árbol de mandarinas en otoño.
Si no tenés demasiado espacio pero estás dispuesto a hacer una inversión para comprar una maceta grande, entonces estos trucos te van a servir. Estos árboles no crecen únicamente en el suelo; sus raíces también se pueden adaptar a diferentes entornos. Los jardineros profesionales saben muy bien cómo hacerlo.

Podés usar una maceta muy grande.
Si bien no podés plantar este árbol en una maceta pequeña, sí podés hacerlo en una grande que pueda contener sus raíces. También tenés que tener en cuenta que el sustrato en el que inviertas sea el adecuado y de buena calidad. Un punto muy importante es colocarla en un lugar adecuado. Como sucede con otros cítricos, las mandarinas también necesitan de una buena cantidad de luz solar.
La mejor época para plantar estos árboles es entre abril y junio. Una forma efectiva de plantarlos es con semillas; tenés que lavarlas con agua y envolverlas con papel de cocina absorbente hasta que queden secas. Una maceta ideal es una profunda, de al menos 30 centímetros de altura y con dos palmos de ancho.

No dejes de probar.
Otro método es mediante injerto. Tenés que colocar el injerto en la tierra, pero es importante tener en cuenta que las raíces deben quedar bien enterradas y que la tierra debe ejercer presión sobre la planta para que se sostenga. Una vez plantado, solo queda regar hasta que la tierra se ponga dura y comience a crecer el árbol.