La plantas son un objeto de decoración, más allá de ser adoradas por los amantes de la jardinería. Si existe una planta muy característica de esta era, son las suculentas. Se trata de una especie que acumula bastante agua en sus hojas, por lo que la mayoría de ellas requiere cuidados mínimos.
Las suculentas se han convertido en las favoritas de quienes viven solos y, sobre todo, en los que no cuentan con tanto espacio ni con un jardín con tierra natural. Se adaptan a la vida en macetas y podés adornar tranquilamente tu balcón, patio o ciertos rincones interiores de la casa.

Las suculentas adornan todos los rincones.
De todas formas, a pesar de que requieren de muy pocos cuidados para desarrollarse completamente, igualmente son seres vivos que necesitan atención. Para los olvidadizos del riego pueden ser una bendición, pero si realmente jamás te vas a acordar de regarlas, siempre se van a morir.
En esos casos, no deberías tener plantas, independientemente de la especie, porque no hay nada peor que verlas consumirse. Además, aportan un muy mal aspecto y bajan las energías de un hogar. En esos casos, siempre podés optar por suculentas artificiales si tu idea es adornar algunos rincones.

Hacelas artificiales.
Una técnica muy fácil para hacer tus propias suculentas sin gastar de más en las compradas en tiendas de decoración es hacerlas con silicona. Vas a poner como base un papel madera y, sobre este, dibujá con la pistola de silicona unas ramas con flores muy finas y sutiles.

Armalas con silicona y ahorrá.
Dejá secar la silicona; cuando las ramas estén sólidas, las vas a poder despegar. El siguiente paso es pintar cada una con una pintura acrílica del verde más natural y parecido a las hojas de plantas que puedas conseguir. Una vez que eso también esté seco, vas a agarrar un recipiente, lo vas adornar como más te guste y le vas a poner algunas piedras en la base. Después, vas a enterrar cada rama con hojas de silicona formando una especie de planta. Lo podés colocar donde más te guste.