¿Estás pensando en agrandar tu preciado jardín y no sabés qué plantas nuevas sumar? Te contamos que existe una especie muy fácil de cuidar, resistente a los cambios climáticos y que porta las flores más hermosas, tanto en la estación de verano como en invierno: la Celosia, que proviene de la familia Amaranthaceae.
Su nombre científico es Celosia, originaria de regiones tropicales y subtropicales de ambos hemisferios, que son cultivadas alrededor del mundo como plantas ornamentales por su llamativa inflorescencia. Estas hierbas perennes se caracterizan por tener tallos erectos con tricomas simples, hojas alternas y bellas flores en espigas terminales cortas y axilares en las ramas exteriores.

Postal de una Celosia tomada muy de cerca.
Celosia, la hermosa planta "plumosa" que florece en verano o invierno
Los expertos en botánica dejan caer que la Celosia es un género con 50 especies distribuidas en América, Asia o África, entre otras zonas dispares en las que se propagan con facilidad. Estas plantas "plumosas" llaman la atención de todos no solo por ser sumamente vistosas y coloridas, sino también por su singularidad inigualable que evoca a las "plumas" de aves silvestres.

Unas hermosas Celosia plantadas en una maceta.
Si esto último no es un motivo suficiente para querer tener este precioso arbusto en casa, podés sumarle que sus flores duran mucho y no es una planta exigente en relación con sus necesidades básicas. Por ello, a continuación te mostraremos todo lo que necesitás saber sobre los cuidados de la Celosia para decidirte a tenerla en tu jardín.

¿Te gustaría disfrutar de este alegre abanico de colores? Mirá cómo cuidar de esta planta.
Las flores de la Celosia pueden durar hasta 10 semanas, por lo que suelen ubicarla en jardines frondosos o para decorar balcones. Le encanta la luz solar directa.
Su riego debe ser abundante y frecuente en época estival, ya que a esta planta le gusta la humedad y no tolera la sequía más ligera. Eso sí, tenés que evitar el encharcamiento.
Soporta bien las altas temperaturas, siempre y cuando tenga un sustrato rico en nutrientes y un buen drenaje. Se recomienda cuidarla más en invierno y protegerla del crudo frío.
Esta herbácea anual puede alcanzar entre 20 y 50 centímetros de altura, especialmente si cuenta con un suelo rico en materia orgánica.
La única poda que esta preciosa planta demanda es el retiro de sus flores marchitas, pues ya terminaron su ciclo y ella necesita de esa energía para crecer exuberante.