Los microplásticos son pequeñas particulas de plástico que contaminan el medio ambiente. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) utiliza el parámetro de menos de 5 mm de diámetro para considerar a estas piezas desintegradas no biodegradables como tales. Estos diminutos fragmentos pueden provenir de una gran variedad de fuentes, tales como cosméticos, ropa, desechos plásticos de uso cotidiano, procesos industriales, entre otros.
Uno de los principales problemas que tienen estas micropartículas es que al no descomponerse y no ser biodegradables son absorbidas o ingeridas por muchos organismos marinos, alojándose en sus cuerpos y tejidos. La cadena no termina aquí y continúa cuando los humanos consumen alimentos provenientes del mar o entran en contacto con este ambiente. Asimismo, los microplásticos también se encuentran en otros productos el agua embotellada o la que sale de la canilla.

Debido al exceso de desechos humanos, los mares son los lugares más contaminados del planeta. Se calcula que hay millones de toneladas de microplásticos en el ecosistema marino.
En la actualidad, aún se investigan las posibles consecuencias que tiene par la salud la ingesta de microplásticos. Por el momento, se estima que afecta a los afecta a los sistemas cardiovascular, renal, gastrointestinal, neurológico, reproductivo y respiratorio. Esto puede llegar a causar severos daños en el bienestar de las personas. Para evitar la contaminación y la exposición directa, hay algunas acciones que se pueden llevar en el hogar para protegerse contra estas piezas diminutas de residuos plásticos.

Los microplásticos están en todos lados.
Cómo evitar la ingesta y el contacto con los microplásticos
Una de las medidas que se pueden llevar a cabo para eliminar en la medida de lo posible la exposición e ingesta de microplásticos es hervir el agua antes de beberla. Esta acción puede eliminar hasta el 80 % de estas partículas. Vale aclarar que no todos los tipos de plásticos se pueden filtrar con esta técnica. Por otro lado, se deben evitar los alimentos conservados en bolsas de plástico.

Cuanto más dura es el agua, más sólidos se forman y más microplásticos quedan atrapados.
A la hora de cocinar no usar tablas de plástico, ya que cada vez que cortamos liberamos pequeñas piezas de este material sintético. Del mismo modo, las sartenes y utensilios antiadherentes pueden liberar miles de partículas en los alimentos. Por último, los lavarropas de carga vertical tienden a desprender muchos más fragmentos plásticos de los tejidos que los de carga frontal.