Minuto Neuquen

Calefactor

Dejá como nuevo tu viejo calefactor de tiro balanceado y dale un toque chic a tu hogar

Todos los rincones de tu casa pueden estar lindos.

Camila Alderete
Camila Alderete
Calefactor. Fuente: (Instagram)
Calefactor. Fuente: (Instagram)

En muchas casas, en este invierno el calefactor fue un bien muy necesario. No importa cuántos años lo tengas, esta temporada, con varias olas polares, seguramente lo mantuviste prendido. Si pensaste en cambiarlo solo por su aspecto, podrías ir dejando esa idea.

Si sos un obsesionado por el diseño y la decoración y ya cambiaste todo en tu casa para que se vea diferente y más moderna, no tenés por qué odiar a tu viejo calefactor de tiro balanceado. Podés darle una nueva imagen usando un poco tu creatividad y algo de ingenio.

Escoba 1

Cambiale la cara a tu calefactor, comenzá lijándolo. Fuente: (Instagram: @elsenerpinturas)

Si sos un poco habilidoso para la decoración, entonces seguramente podés hacer que este aparato se adapte mucho más a lo que querés mostrar de tu hogar. No es necesario que desentone más con las paredes de tu casa; simplemente ponete manos a la obra.

Escoba 2

Después, podés pintarlo. Fuente: (Instagram: @elsenerpinturas)

Lo primero que tenés que hacer es sacar el armazón de tu calefactor y lijar muy bien toda la superficie para generar mordiente. En este caso, se recomienda usar una lija antiempaste de grano 150. Después, vas a limpiar todo para quitar el polvo que pueda haber quedado durante este proceso.

Escoba 3

Hacé por los menos dos capas de pintura. Fuente: (Instagram: @elsenerpinturas)

El próximo paso es uno de los más divertidos: pintar. Podés hacerlo con aerosol para alta temperatura, lo que asegurará que se adhiera bien al armazón y soporte el funcionamiento de la máquina. Dejá secar entre capa y capa, y aplicá las manos de pintura necesarias. Si la pintura es de buena calidad, dos manos deberían ser suficientes.

Escoba 4

Queda como un aparato diferente. Fuente: (Instagram: @elsenerpinturas)

Después de eso, solo queda que se termine de secar muy bien y volver a colocarlo. Podés usar el tono que mejor se adapte a tus paredes y decoración, o también dejarlo del clásico negro, que es mucho más fácil de usar y siempre aporta un poco de elegancia a los espacios.