La violeta de los Alpes, también conocida como Ciclamen o Violeta persa, es originaria del Mediterráneo oriental, aunque en la actualidad se conserva muy bien tanto en jardines híbridos como en interiores. Normalmente florece con unos colores radiantes y muy vivos que todos aman.
Lo maravilloso de este tipo de plantas es que en el invierno florecen llenando el ambiente con un exquisito perfume y colores hermosos. Por este motivo, es una excelente opción para adquirir en esta época del año, aunque requiere algunos cuidados especiales.

Cuidá tus violetas de los Alpes.
Estas especies pueden tener flores en colores blanco, rojo o rosa, e incluso pueden presentar combinaciones de estos tonos. Son plantas ideales para poner en lugares sombreados y también pueden ser una excelente opción decorativa tanto para un living como para un dormitorio, ya que se adaptan al interior.

Son plantas de interior.
Asimismo, no requieren un riego excesivo; si lo hacés, corrés el riesgo de que no puedan desarrollarse y florecer como deberían. Hay un truco sencillo para saber cuándo necesitan agua: todo depende del sustrato y de su nivel de humedad.
Para verificarlo, utilizá un palillo o un palo de madera. Tenés que introducirlo hasta el fondo y verificar cómo sale. Si está húmedo, significa que no necesita riego. En cambio, si sale completamente seco, deberías agregar agua, pero de manera particular.

Necesitan poca agua.
Lo ideal para estas plantas violeta de los Alpes es usar el método de inmersión. Colocá un bol hondo con una buena cantidad de agua y sumergí la maceta hasta la mitad en él. Dejala así unos minutos y después asegurate de que el sustrato vuelva a estar húmedo antes de sacarla.